El mundo experimentará los juicios en la primera mitad de la tribulación.

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Sello 1: Aparece el anticristo, el falso mesías, y procede a conquistar. Aunque no se menciona una guerra abierta, se dice que usa una corona que es símbolo de un vencedor. Podría ser que esto hiciera referencia a su conquista de los tres reyes y al sometimiento de los otros siete en la formación de la federación de naciones occidentales (el imperio romano restaurado) revelado en Daniel 7:8, 20-24.

Sello 2: Con la apertura de este sello, se desata una guerra total y abierta sobre la tierra (cp. Mt. 24:6-7). La “gran espada” dada al que montaba el caballo habla de una clase de conflicto sin precedentes sobre todo el mundo.

Sello 3: El que montaba el caballo blanco representa el hambre mundial (cp. Mt. 24:7). Éste sostiene una balanza en su mano, usada para pesar los alimentos. La escasez de alimentos se evidencia en los precios muy altos del grano. Muchas veces el hambre es resultado directo de la guerra. Y dado que las guerras son grandes, el hambre será también grande; tal vez se encuentre en lugares donde, por lo general, no se experimenta hambre.

Sello 4: El rompimiento de este sello trae increíble destrucción a la población del mundo, puesto que una cuarta parte perecerá en este juicio. Los hombres serán muertos “con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra” (Ap. 6:8). Se dice específicamente que estos cuatros agentes de la muerte serán “cuatro juicios terribles” de Dios (Ez. 14:21). La cantidad de muertes será alarmante si la tribulación comienza con cinco o seis mil millones de personas en planeta.

Sello 5: Este sello es diferente a los otros porque se centra en la muerte de los creyentes durante esos días. Estos creyentes han sido martirizados por su lealtad al Señor y a su Palabra. Muchas personas llegarán a la fe en Cristo durante aquellos primeros años de tribulación, pero probablemente pocos sobrevivirán.

Sello 6: Este sello probablemente se rompa poco antes de la mitad de la tribulación (y podría dar inicio a los tres años y medio finales: la gran tribulación). Éste trae una conmoción asombrosa y poderosa en la tierra y en los cielos. Una gran terremoto convulsiona la corteza de la tierra, y “todo monte y toda isla se remueve de su lugar” (Ap. 6:14). Esto será acompañado de una gran conmoción cósmica que afectará al sol, la luna y las estrellas (vv. 12-13). Estos sucesos serán tan terribles que la humanidad horrorizada clamará a las rocas y los montes que la escondan de la ira de Dios.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

 

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