¿Naturaleza divina de Dios?

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El amor. Su naturaleza divina es suplir. Él es un dador, no un ladrón: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito» (Juan 3:16). En 2 Corintios 7:1, Pablo escribió: «Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de reverencia hacia Dios».

¿Qué promesas? Las encontramos enlistadas en el capítulo 6:16-18 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: habitar, andaré entre ellos, seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.Por lo cual, salid del medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; yo os recibiré, y seré para vosotros su Padre, vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso». Pablo tomó estas ocho promesas del Antiguo Pacto y las reconoció como una realidad en su propia vida. Aunque él había armado un complot en contra de los cristianos y apoyó cuando apedrearon a Esteban, él pudo escribir de manera sincera: «Admitidnos: a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado» (2 Corintios 7:2).

El hombre que conspiró en contra de la iglesia, murió en el camino a Damasco y un nuevo hombre nació. Ya sea que se sintiera como un apóstol o no, lo pareciera o no; él creyó en la Palabra de Dios y actuó conforme a ésta, por medio de la fe. Cuando lo hizo, Dios liberó poder en lo espiritual para convertir en una realidad esas promesas en el reino espiritual.

Crea en la Palabra de Dios

Hoy en día, usted como creyente debería ser como Pablo. Crea la Palabra de Dios y actúe conforme a ésta. Si necesita sanidad, aférrese a las promesas del Señor referentes a su sanidad y permanezca firme.

Participe de Su naturaleza divina, y la sanidad se manifestará en su vida. Si necesita ser exitoso en su trabajo, entonces aférrese a la promesa del Señor: “Y bendeciré toda obra de tus manos” (Deuteronomio 28:12), paráfrasis del autor. Comience a actuar conforme a la Palabra, permanezca a la expectativa de que la obra de sus manos prospere. Cuando lo haga, el Señor se manifestará de una manera muy especial y todo mejorará. Dios no es hombre para que mienta, sino que es fiel a Su Palabra. ¡Alabado sea el Señor!

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