¡No provoquen en sus hijos ira!

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Como nos están haciendo daño estos aparaticos me comenta un esposo, refiriéndose al celular. Y no podemos negar que si hay mucha verdad en ese comentario pues es tan normal ver a una familia o un matrimonio sentados en una mesa desconectados entre ellos, pero conectados en las redes cibernéticas.

Es tanta la atención prestada a los dispositivos electrónicos que hasta por ratos olvidan que están acompañados.

El apóstol Pablo escribe esta instrucción: “Y vosotros, padres, no provoquéis la ira a nuestros hijos sino críalos en la disciplina e instrucción del Señor”. Ahora lo que si hemos visto en nuestra labor que provoca ira en los hijos es que como padres no hagamos lo que Dios nos asignó, la disciplina, eso indica intercambios de ideas y formación de hábitos correctos y planes de vida. Eso nos obliga a tener que sentarnos a tener tiempo de conversación entre padres e hijos, escuchar puntos de vistas, además enterarnos de los anhelos del corazón, tal vez descubrir frustraciones que se producen en el colegio o tal vez de los padres en el trabajo, que permiten poder tener relaciones saludables en casa, lo que produce armonía y buena convivencia.

En este tiempo es iluso pensar que son 5 minutos de conversación al día (y eso sino nos llega un mensaje al dispositivo) es suficiente para poder lograr la tarea dada por Dios de instruir y disciplinar en el temor, no es otra cosa que hacer las cosas como el Señor las establece.

He sido testigo de hijos decir que una cosa que les amarga la vida y crea distancia entre los integrantes de la casa, es ver que hay tiempo para todos menos para poder sentarnos y hablar de padres e hijos de nuestros problemas, ilusiones y aun temores que pueden estar en el corazón.

Entonces apaguemos nuestros celulares, tabletas, dispositivos electrónicos, y marquemos a nuestros hijos con memorias imborrables, que serán un legado para generaciones. Mantenga esto en su mente. Al final de todo uno descubre que lo más importante es la familia. Entonces no esperemos más, no provoquemos irá en nuestros hijos a causa de nuestra distancia e indiferencia. ¡Actuemos ya!

Pastor Antonio Nassi  

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