¿Nos motiva a una vida santa la profecía bíblica?

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Sin la perspectiva de la verdad profética, es mucho más difícil vivir una vida santa. El apóstol Juan escribió acerca del día cuándo el Señor Jesús venga a buscar a sus hijos; que cuando de repente aquel suceso sobrenatural tenga lugar, traerá gozo a algunos creyentes, pero vergüenza a otros (1 Jn. 2:28). Luego dice que los creyentes que realmente creen y esperan con ilusión y gozo la venida del Señor trabajaran activamente en la pureza personal  (3:3). Persuadidos por estas verdades, simplemente no permitirán la presencia del pecado en su vida y estarán preparados para la venida del Señor. Los creyentes que no esperan con ilusión la venida del Señor tendrán una gran redención a permitir que el pecado habite en su vida. Esto es lo que Jesús quiso señalar cuando dijo que el siervo malo dice que su señor tarda en venir (Mt. 24:48-51). Jesús enseñó que esta actitud, que niega el pronto regreso del Señor, estimula la conducta pecadora.

            Un creyente que se levanta por la mañana con el pensamiento: Mi Señor Jesús podría venir hoy, probablemente no permita que el pecado prevalezca en su vida. Pero los cristianos que raras veces, si las hubiera, reflexionan sobre la realidad, de la vida futura, la venida del Señor, y el juicio ante el tribunal de Cristo, son mucho más vulnerable a la tentación y al pecado. Y, tal vez, esto explique algo del pecado  y la apatía que vemos en muchas de las iglesias de hoy día. Podría ser que muchos estén diciendo: “Mi Señor tarde en venir”.

Paul N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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