Papa Francisco pide a los católicos y evangélicos “derribar las barreras” de 500 años

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Durante esta semana, el papa Francisco fue a Ginebra, Suiza, a participar en una reunión ecuménica en la sede del Consejo Mundial de Iglesias (CMI). El encuentro pretendía celebrar los 70 años de esta institución, creada después de la II Guerra Mundial.

El CMI es la mayor organización mundial del movimiento ecuménico, reuniendo 345 grupos en 110 países. Reúne segmentos de reformados, luteranos, anglicanos metodistas, bautistas, ortodoxos y otras iglesias. Él representa a más de 500 millones de fieles en todo el mundo. Con 1.300 millones fieles, la Iglesia Católica Romana no es miembro pleno del CMI, pero su representante actúa como “observador”.

Durante la reunión de oración, Francisco exhortó a los cristianos a “derribar las barreras de la sospechosa y del miedo” que los dividieron durante el movimiento de la Reforma Protestante del siglo 16 y trabajar juntos para ayudar a los más necesitados.

“Después de siglos de conflicto… la caridad nos permite unirnos como hermanos y hermanas”, dijo en Ginebra, ciudad donde el reformador João Calvino vivió. El pontífice exhortó a los cristianos de todas las denominaciones a encontrar “el coraje de cambiar el curso de la historia, una historia que nos llevó a la desconfianza y al extrañamiento mutuo”.

El Papa pidió más trabajo en equipo entre las denominaciones cristianas para divulgar los valores del evangelio y cooperar más en cuestiones como combatir la pobreza y la injusticia y defender el medio ambiente.

“La credibilidad del evangelio es puesta a prueba por la manera en que los cristianos responden al clamor de todos los que, en todas partes del mundo, sufren injustamente la propagación siniestra de una exclusión que, al generar pobreza, fomenta conflictos”, comento.

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