Paz para los Hombres. 1ra parte

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Lucas. 2:14 Lectura. Lucas. Cap.2:1/20

Todo lo humano que en ella se relata, es sencillo y humilde; en ella vemos a un sencillo artesano que con su mujer María, suben desde Nazaret en Galilea a Belén en Judea, pobres ciudades, para cumplir un requisito legal de empadronamiento.

Un pobrísimo lugar que sirve de albergue a pobres viandantes y al ganado.

Un niño envuelto en unos pobres pañales y acostado en un pesebre; porque no había lugar para ellos en el mesón.

Unos sencillos pastores que narran ingenuamente, todo aquello que han visto y oído.

Solo hay grande en esta narración y aun pasa en la soledad de un campo y en las vigilias de la noche; la parte en que interviene sobrenaturalmente el cielo.

Un ángel del Señor y la gloria del señor que les rodeó de resplandor, y les aterra.

El anuncio de una grande alegría para todo el mundo. La descripción del recién nacido: es el Salvador del Mundo, el Cristo, el Señor.

Y luego el estallido de las voces de las huestes celestiales, que alaban a Dios y decían:

¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Este cántico, es la nota culminante de la aparición a los pastores; es una sublime doxología con que los espíritus celestiales dan gloria a Dios, por este niño que acaba de nacer; porque todavía los hombres no conocían, (y me temo que muchos no conocen aun) el inefable misterio que acaba de realizarse.

Y en el voy a fijar mi reflexión, como síntesis de los hechos y del misterio que se encierra en el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo.

Toda la economía de la Redención del hombre, gira alrededor de estas dos grandes ideas que el Apóstol San Pedro señala en su epístola: “ Que en todo sea glorificado Dios por Jesucristo” (1ª. Pdr. 4:11) y de esta otra profusamente repetida en el evangelio, y que por vez primera Jesucristo la pronunció, consumado que hubo la obra de la Redención: “ Paz a vosotros” (Jn.20:21)

Gloria y paz

Y antes de hablar de esta Gloria a Dios y de esta Paz a los hombres, que proclamaron los ángeles en los campos de Belén; permitidme hacer de este himno angélico, el tema para la exposición del evangelio, sobre el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Porque es en esta noche cuando se reanudad las relaciones entre el cielo y la tierra; interrumpidas desde el principio del mundo. Aquí se han abrazado y los hombres en este niño que nace y que es nada menos, el Dios hombre.

De aquí la Gloria a Dios, puesto que de esta bendita unión – consanguínea – saldrá la fuerza que ha de transformar espiritualmente en los años venideros a muchos hombre y mujeres.

Conscientes de esta realidad, nosotros también, juntamente con los ángeles del Señor y con los santos redimidos en veinte siglos de testimonio, formemos coro, demostrando que encierra una gran verdad el cántico de aquella noche; es decir, que el nacimiento de Jesucristo es gloria para Dios y Paz para los hombres.

Es gloria para dios

Y aquí tenéis la razón fundamental de lo glorioso que es para Dios en nacimiento de su Hijo.

Dios había coronado al hombre de gloria y honor; la luz de Dios, su creador, brillaba sobre esta obra de sus manos, pero el hombre se afeó así mismo, borrando la imagen que Dios había impreso de sí mismo en él.

Se equiparó, dice el Salmista a los irracionales y se hizo semejante a ellos. (Salmo. 49:12/13 -20)

Pero hoy, baja Dios a la tierra, viene a rectificar lo torcido, a reformar lo deforme, a disipar las tinieblas con su luz, a rehacer, – en una palabra – la obra gloriosa que el hombre había deshecho obedeciendo al Diablo.

Y lo primero que hace Dios en esta historia, es cumplir su palabra: Siglos tras siglos, había Dios estando anunciando por sus profetas, el hecho del nacimiento de su Hijo. Y es que el nacimiento del Señor, es un acto que ilumina las profecías, con la luz de la sabiduría y misericordia de Dios.

Una virgen dará a luz un hijo, había dicho el profeta Isaías 7:14 y llamará su nombre Emanuel (esto es Dios con nosotros.)el hombre representativo, porque desde

Y el evangelio de San Lucas dice: “María dio a luz a su hijo primogénito y le envolvió en pañales.” Y el ángel dice a los pastores: “Hoy os ha nacido un Salvador que es Cristo el Señor. “ Y nace en Belén de Judá (Judea), como había profetizado el profeta Miqueas. 5:2.

Vicente Ibáñez. Escritor

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