Permaneciendo libres

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En un servicio donde estaban obrando milagros, entró un joven como de veinticinco años, el joven estaba llorando. El traía una mirada irracional y desesperada. Se podría decir que estuvo tomando y drogándose. El exclamó, “¡Por favor, por favor ayúdenme. ¿Hay alguien que me pueda ayudar? Quiero ser libre. Estoy cansado de esta vida; estoy cansado de esta adicción. Ayúdenme. Ayúdenme!”

La compasión del Señor cubrió la habitación. Llenos de esta compasión, comenzamos a orar por el joven y empezamos a echar fuera espíritus inmundos en el nombre de Jesús. Lo ungimos con aceite. Le ayudamos a repetir la oración del pecador, inmediatamente el comenzó a mover su cabeza. Él había sido libertado completamente; cuando se puso de pie, su mirada estaba completamente limpia. Este joven elevó sus manos al cielo y luego comenzó a magnificar y alabar al Señor. ¡Dios lo había transformado completamente en solo quince minutos!

Entonces un jovencito de doce años se le acercó a este hombre y le dijo, “¿Le puedo decir algo? ¿Sabe usted lo que yo vi cuando estas personas oraban por usted? El hombre le contestó, “no”.

“Vi demonios que salían de usted, y se quedaron alrededor como esperando para volver a entrar a usted. Pero todas estas personas estaban alrededor suyo, orando. Luego miré que un ángel con una espada se acercó y los echó. ¡Ellos no pudieron regresar!

El joven alabo al Señor, y nosotros estábamos muy contentos porque Dios le había alcanzado, salvado y liberado. Este hombre está ahora entre buenas personas cristianas y asiste a una iglesia.

Dios me ha revelado muchas cosas acerca de la liberación. Algunas de las personas por las que hemos orado realmente querían ser libres, pero seis semanas más tarde, ellas tenían los mismos demonios de lujuria o adicción. Debemos continuar orando por ellas. Debemos aconsejarles. Debemos enseñarles que después que una persona ha sido libertada, esta no debe involucrarse más en las cosas que antes le ataban.

Si usted quiere saborear la bondad de Dios y el mundo a la misma vez, en su corazón hay un conflicto fatal el cual debe ser resuelto. Es muy importante permanecer limpio después de que Dios le ha cambiado. Busque una buena iglesia que crea en Jesucristo y en Su liberación. Obedezca la palabra de Dios. Aléjese de las cosas pecaminosas que antes le arrastraban. Manténgase cerca del corazón de Dios.

Estas verdades son esenciales porque si usted ha sido liberado, ¡usted debe desear permanecer en este estado! Usted debe decidir cuál camino tomar. ¿Quiere realmente usted adorar a Jesús y servirle? O, ¿quiere usted seguir las cosas mundanas y al diablo? Si usted ya ha sido libertado de las cosas inmundas, Dios le lleva a un lugar donde usted debe escoger.

Mary K. Baxter. Escritora Cristiana   

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