Primera pregunta del arrebatamiento: ¿Cuándo comenzará la ira de Dios?

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Al responder la primera pregunta, los postribulacionistas futuristas parecen limitar el derramamiento de la ira de Dios para el final de la septuagésima semana, cuando se derramará solo sobre los incrédulos. Los otros juicios terribles de la tribulación, según algunos, son demostraciones de la ira de satanás y la ira del hombre. Pero  el estudio a favor del arrebatamiento pretribulacional, la evidencia de que la ira divina se derramará a lo largo de todo el período es fuerte. Los juicios que es apóstol Juan registró en Apocalipsis 6-19 no vienen de Satanás o del hombre, sino del rollo que está en la mano del Señor Jesús (Ap. 5). Él rompe cada uno de los sellos, Aquel al que se le dieron todos los juicios (Jn. 5:22). A medida que el rompe cada uno de los sellos, caen los juicios y se hace evidente que cada uno es divino en carácter. Está claro que Aquel que tiene a cargo todos los juicios es el Señor Jesucristo. Él podría escoger usar a Satanás y a la humanidad como sus agentes, pero no puede haber duda del origen de estos juicios.

Es también instructivo observar que la ira de Dios se ve muy claramente en el período de la tribulación al romperse el primer sello de los juicios, del cual Cristo dijo que sería “principios de dolores” o angustia (Mt. 24:8). En Apocalipsis 6, una gran cantidad de personas de la tierra muere en los primero cuatro sellos de los juicios. Estos sellos de los juicios incluyen hambre, pestilencias, fieras y espada (guerra). Muchos eruditos están convencidos de que cuando Juan escribió estas palabras, tenía en mente Ezequiel 14:21: “Por cual así ha dicho Jehová el Señor: ¿Cuánto más cuando yo enviare contra Jerusalén mis cuatro juicios terribles, espada, hambre, fieras y pestilencia, para cortar de ellas hombres y bestias? El contexto de Ezequiel 14:21 (v.v 12:21) indica que estas cuatro cosas son expresiones de la ira de Dios. Este versículo es uno de los muchos versículos que identifican estas cuatro cosas en la ira de Dios (cp. Lv. 26:21-28; Dt. 11:17; 28:20-26; 32:22-25; Jer. 15:1-9; 16:4-11; 19:7-9; Ez. 5:11-17; 6:11-12; 7:3-15; Nm. 11:13; 16:46; 25:8-11).

Pasaje tras pasaje se les identifica como la ira de Dios contra el pecado. Nunca se los identifica como la ira de Satanás o la ira del hombre. Por lo que el valioso contexto veterotestamentario del libro de Apocalipsis identifica a los sellos como la evidencia de la ira de Dios. Éstos al parecer llegan a principios de la septuagésima semana, y confirman la presencia de su irá durante todo el período de la tribulación. Es mejor concluir que la ira de Dios no esta delimitada a un breve momento al final de la tribulación, sino que abarca la totalidad de los siete años.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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