La iglesia: Excluida de la ira de Dios

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Todas las perspectivas del arrebatamiento concuerdan en que Dios ha prometido a la iglesia de Jesucristo la excepción de la futura ira de Dios. Esta ira de Dios no debe entenderse en términos de ira humana irracional, incontrolada; sino, antes bien, como un sentimiento intenso y controlado contra el pecado y rebelión de sus criaturas. Es la indignación asentada de Dios que se centra en el pecador en algún momento del futuro.

En cuanto a esta ira futura, la promesa de Dios es maravillosamente clara. El apóstol Pablo escribe que “no nos ha puesto Dios para ira” (1 Ts. 5:9). Sin embargo, hay un gran debate acerca de cómo guardará Dios a la iglesia de la ira venidera y también acerca de cuánto durará realmente la ira de Dios.

La promesa de Dios de excepción no significa que la iglesia eludirá las pruebas, los problemas y la persecución. De hecho, Las Escrituras son bastantes claras en cuanto a los tiempos de tribulación y dificultades que le esperan a la iglesia (p, Ej. Jun. 15:18-20; 1 Ts. 3:3; 2 Ti. 3:12; 1 P. 4:12:16). Pero esta clase de tribulación y persecución no es la ira futura de Dios. La iglesia está exenta de esta terrible ira divina.

Las Escrituras enseñan que la tribulación es un período de tiempo único en toda la historia humana, en el cual el mundo experimentará la ira de Dios como nunca antes.

Paul N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical.

 

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