Remando juntos con un mismo propósito

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Tal como remar una canoa, Dios diseñó a Su pueblo para que remen juntos con un mismo propósito. Él ha diseñado cada iglesia con un propósito especial, y planea saturar el cumplimiento de ese propósito con gozo.

A los efectos de que esto suceda, Dios nos ha dado a cada uno un don único. La combinación de nuestros dones trabajando en sincronía debería dar tal radiación de gozo que el mundo entero se ponga de pie y lo advierta.

Dios nos ha dado a cada uno un remo, un don, un llamado. Y, tal como los remeros en una canoa, cada uno de nosotros tiene un lugar vital para servir o un rol único para llevar a cabo. En cada remo está nuestra huella, nuestro propio circuito individual, diseñado por Dios mismo.

Él nos coloca a cada uno de nosotros en una comunidad, más específicamente, en una iglesia local, con un propósito divino.

Él nos encaja al lado de otros con una misión similar y nos llama familia, equipo, Iglesia. Ninguna persona es llamada a cumplir su misión sola; Dios no lo diseñó de esa manera. ¡Él nos creó para hacer el trabajo de la iglesia en equipo!

Una sinfonía completa bajo la dirección de un maestro conductor sonará siempre infinitamente mejor que una banda de un hombre solo. Mientras descubrimos y desarrollamos nuestros dones espirituales y aprendemos a remar en ritmo como equipo, nos asombraremos de cuanto más lejos y más rápido iremos, ¡y con menos heridas!

Ahora, continúa conmigo en una aventura que puede transformar iglesias. Renovará tu pensar como lo hizo con el mío.

«¿Ho’omakaukau? ¡I mua!» (¿Listos? ¡Adelante!)

Wayne Cordeiro

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