Una ciudad hermosa llamada Jerusalén

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Después de la creación del cielo nuevo y la tierra nueva, el apóstol Juan dice que la hermosa ciudad santa, la nueva Jerusalén, descenderá del cielo a la tierra. La ciudad es de increíble tamaño y belleza. Mide 2.200 kilómetros de largo, de ancho y de alto (Ap. 21:16). No solo se dice que es hermosa, como una novia ataviada para su marido, sino que las puertas son de perlas, los edificios de oro puro, y los cimientos zona adornados con piedras preciosas. En ella habitará el Señor y el pueblo. “Esta ciudad servirá como morada eterna de varios grupos. Será habitada por todo el Dios trino, todas las huestes celestiales, los santos de la iglesia y los espíritus de los hombres justificados y perfeccionados que son los santos del Antigua Testamento”.

Algunos creen que esta ciudad gloriosa se creó antes del resino milenario y que llegó a ser la morada de los santos de la iglesia después del arrebatamiento y el tribunal de Cristo. Se cree que los santos de la era de la iglesia (la novia de Cristo) se unen a los santos del Antiguo Testamento que resucitan en la segunda venida. La ciudad en sí, en realidad, no descenderá a la tierra durante el reino milenario, sino que permanecerá suspendida sobre la tierra.

Esta morada preparada para la novia, en la cual los santos del Antiguo Testamento encuentran su lugar como siervos (Ap. 22:3), desciende hasta permanecer suspendida en el aire sobre la tierra de Palestina durante el mileno, tiempo durante el cual los santos ejercen su derecho a reinar, Estos santos están en su estado eterno y la ciudad disfruta de su gloria eterna. En la finalización de la edad milenaria, durante la renovación de la tierra, la morada es renovada al momento de la conflagración, para encontrar su lugar después de la nueva creación como el enlace de conexión entre el cielo nuevo y la tierra nueva.

Es imposible decir si ésta será la secuencia de los sucesos o no, y hay una variedad de fuertes opiniones sobre el tema. Sin embargo, lo que queda claro es que esta impresionantemente hermosa ciudad será el lugar sustancial para la vida y la adoración durante el reino eterno de Dios. Y aunque hay mucho que no sabemos acerca de la vida en el reino eterno, sabemos que los pasados actos creativos de nuestro Dios son asombrosos, y esto nos lleva a concluir que su futura obra creativo será como mínimo igual de bella y majestuosa. Sin duda alguna, valdrá la pena esperar por ella.

Paul N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical.

 

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