Proverbios 1 (Amonestaciones de la Sabiduría)

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  1. Hijo mío, atiende la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre,
  2. pues serán para ti un bello adorno: como un collar o una corona.
  3. Si los pecadores quieren engañarte, ¡no se lo permitas, hijo mío!
  4. Tal vez te digan: “Ven con nosotros; por capricho tenderemos una trampa para matar a algún inocente cuando pase.
  5. Nos tragaremos vivos a los hombres honrados como se traga la muerte a quienes caen en el sepulcro.
  6. Tendremos toda clase de riquezas, ¡llenaremos nuestras casas con todo lo robado!
  7. Ven y comparte tu suerte con nosotros, y comparte también nuestro fondo común.”
  8. ¡Pero no vayas con ellos, hijo mío! Aléjate de sus malos caminos,
  9. pues tienen prisa por hacer lo malo; ¡tienen prisa por derramar sangre!
  10. Aunque no vale la pena tender una trampa si los pájaros pueden verla,
  11. esos hombres se tienden la trampa a sí mismos y ponen su vida en peligro.
  12. Tal es el final de los ambiciosos: su propia ambición los mata.
  13. Por calles y avenidas la sabiduría hace oír su voz;
  14. proclama sus palabras por las puertas, por los puntos más concurridos de la ciudad: [3]
  15. “Jóvenes inexpertos, burlones y necios, ¿hasta cuándo amarán la inexperiencia, y hallarán placer en sus burlas, y despreciarán el saber?
  16. Presten atención a mis correcciones y yo los colmaré de mi espíritu; les daré a conocer mis pensamientos.
  17. yo los he llamado, los he invitado a venir, pero ustedes no han querido hacerme caso.
  18. Al contrario, han rechazado mis consejos; no han querido recibir mi corrección.
  19. ¡Ya me tocará reír cuando les llegue la desgracia! ¡Ya me burlaré cuando estén muertos de miedo,
  20. Cuando vengan sobre ustedes temores y problemas, desesperación y angustia, como un torbellino que todo lo destruye!
  21. “Ese día me llamarán, pero no responderé; me buscarán, pero no me encontrarán;
  22. pues desprecian la sabiduría y no quieren honrar al Señor.
  23. No desean recibir mis consejos; desprecian mis correcciones.
  24. ¡Pues sufrirán las consecuencias de su conducta! ¡Quedarán hartos de sus malas intenciones!
  25. A los inexpertos los mata su falta de experiencia, y a los necios los destruye su despreocupación;
  26. pero el que me preste atención, vivirá en paz y sin temor de ningún peligro.
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