Proverbios 23: 5-22

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  1. Si te fijas bien, verás que no hay riquezas; de pronto se van volando, como águilas, como si les hubieran salido alas.
  2. No te sientes a la mesa de un tacaño, ni codicies sus deliciosos manjares.
  3. Son como un pelo en la garganta: él te invita a comer y beber, pero no lo dice en serio.
  4. Vomitarás después de lo que comiste y de nada te habrán servido tus palabras amables.
  5. No hables a oídos del necio, pues se burlará de tus sabias palabras.
  6. No cambies el lugar de los linderos antiguos, ni invadas el terreno de los huérfanos.
  7. Porque ellos tienen un poderoso libertador que saldrá contra ti en su defensa.
  8. Aplica tu mente y tus oídos a la instrucción y a los conocimientos.
  9. No dejes de corregir al joven, que unos cuantos azotes no lo matarán.
  10. Por el contrario, si lo corriges, lo librarás de la muerte.
  11. Cuando alcances la sabiduría, hijo mío, no habrá nadie más feliz que yo.
  12. Sentiré una profunda alegría al oírte hablar como es debido.
  13. No tengas envidia de los pecadores; antes bien, honra siempre al Señor.
  14. Entonces tendrás un buen fin y tu esperanza jamás será destruida.
  15. Atiende bien, hijo mío, y aprende; procura seguir el buen camino.
  16. No te juntes con los borrachos ni con los que comen demasiado.
  17. Los borrachos y los glotones acaban en la ruina, y los perezosos se visten de harapos.

 

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