¿Puede alguien que nació hace tantos siglos demostrar la inteligencia humana?

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Jesús de Nazaret era un maestro de la vida. Él usaba sus momentos de silencio, sus parábolas, sus reacciones, para estimular a sus incultos discípulos que fueran un grupo de pensadores capaces de tocar juntos la más bella sinfonía de la vida. Sin duda era un maestro intrigante y estimulante. Estudiar la inteligencia de Cristo es mucho más complejo que estudiar a Freud, Jung, Platón o al cualquier otro pensador.

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