¿Qué es un examen de conciencia?

188

   Vamos a pedirle a Dios que regenere nuestra conciencia con una mente renovada en el espíritu, es necesario para el crecimiento espiritual y madurar, ser un obrero aprobado apto para compartir con otros las buenas nuevas de salvación y anunciar las bendiciones y misericordia de Dios para con sus hijos. Después de aceptar a Cristo, en nosotros tiene que haber un cambio porque no podemos seguir arrastrando cadenas y yugos.

Es necesario despojarnos del viejo hombre y es el tiempo de renacer una nueva criatura en nuestro interior, si el espíritu santo está en usted, esto le va a redargüir cuando haga algo desagradable ante los ojos de Dios porque el padre es santo, justo, piadoso, misericordioso y sus hijos deben seguir su ejemplo. En cierto momento nos sentimos triste porque actuamos mal o hablamos palabras acusadoras que juzgan a tu prójimo. Dios nos hace el llamado para cambiar y ser hijos dignos de él. Si en nosotros hay espíritu de crítica y te das cuenta pidamos perdón, aclamemos al padre por su misericordia y nos llene. No le des más el lugar al enemigo para que te use de esta manera. Di ¡Basta! porque su juego es con intensión para que caigas en la tentación de murmuración y hacerte sentir culpable, triste y miserable.

El enemigo te acusa porque esa es su artimaña para que te sientas vulnerable, abominable. No es bueno seguir en condiciones de esta u otra manera. Intentemos hacerlo y hallaremos gracias a los ojos del altísimo, entonces caerá sobre nosotros lluvias de bendición. Es necesario rogarle a Dios con lágrimas y gemidos que transforme nuestro ser, que cambie nuestro corazón. Deséalo en lo más profundo de tu alma, que Dios ponga en ti un corazón perdonador, justo, integro, piadoso, lleno de bondad y amor. Cuán importante es estar lleno del amor de Dios, porque cuando Dios te enseña amar tus heridas cicatrizan, se rompe el muro del rencor y amargura. Puedes perdonar, entonces tus palabras serán dichos suaves, agradables a los oídos de tu prójimo. Podrás soportar la flaqueza de los débiles porque un tiempo atrás te acordarás que tú y yo fuimos débiles y que también cometimos errores. Si confiamos en nuestro padre nos humillamos, reconocemos y nos esforzamos por cambiar, Dios con su piedad nos transformará y llegaremos hacer vasos de honra que glorifican al padre. Nuestro Dios puede cambiarnos porque en sus manos está el poder. Espera en Jehová los ejércitos. Espera porque Dios va a perfeccionar su obra en ti y en mí.

Deja tus comentarios