¿Qué podría ser peor?

297

Una de las historias más increíbles de adversidad superaba y de éxito ganado es la de José, el antiguo hebreo. Es posible que usted conozca la historia. Fue el penúltimo de doce hijos en una familia rica del Medio Oriente cuyo negocio era criar ganado. Cuando era un adolescente, José hizo que sus hermanos llegaran a odiarlo. Primero, era el favorito de su padre aun cuando era casi el menor. Segundo, acostumbraba a comunicar a su padre cuando sus hermanos no hacían bien el trabajo de cuidar las ovejas. Y tercero, cometió el error de decir a sus hermanos mayores que un día él tendría que hacerse cargo de ellos. Algunos de sus hermanos quisieron matarlo, pero el mayor, Rubén los disuadió de hacerlo. Pero cuando Rubén se descuidó, sus hermanos lo vendieron como esclavo.

José fue a dar a Egipto donde entró a servir en la casa del capitán de la guardia, un hombre llamado Potifar. Gracias a sus capacidades de líder y administración, José fue rápidamente ascendido y en poco tiempo, estaba a cargo de toda la casa. Estaba haciendo lo mejor en su mala situación. Pero de pronto, las cosas empeoraron. La esposa de su amo trató de persuadirlo para que acostara con ella. Cuando él se negó, ella lo acusó de intento de violación y Potifar, creyendo a su mujer, mandó a José a la cárcel.

De la esclavitud a la prisión

En ese punto, José estaba en una posición realmente difícil. Estaba separado de su familia. Vivía en una tierra extraña. Era un esclavo. Y ahora estaba en la cárcel. Pero de nuevo trató de hacer lo mejor dada las circunstancias. En poco tiempo, el jefe de la cárcel puso a José a cargo de todos los presos y de las actividades diarias de la prisión.

José conoció a otro preso que había sido jefe de los coperos en la corte de Faraón. Cuando aquel preso tuvo un sueño que no pudo entender, José se lo interpretó. Cuando José vio la gratitud del hombre, le pidió un favor.

“Cuando las cosas empiecen a cambiar para bien en tu vida” le dijo, “acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa. Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aquí por qué pusiesen en la cárcel”.

Crecieron las esperanzas de José cuando pocos días después el jefe de los coperos fue sacado de la cárcel y reintegrado a su trabajo en la corte con plena gracias del monarca. José esperaba que en cualquier momento le llegaran noticias del Faraón sobre su liberación, pero esperó, y esperó, y esperó. Y nada. Pasaron dos años antes que copero se acordara de José y se acordó de él solo porque el Faraón tuvo unos sueños que él necesitaba que alguien se los interpretara.

Finalmente, el momento decisivo

Al final, José pudo interpretar los sueños de Faraón. Y dado que le hebreo mostró tanta sabiduría, el gobernado egipcio lo puso a cargo de todo el reino. Como resultado del liderazgo de José, su forma de planeamiento y sistema de almacenar alimentos, cuando el hambre golpeó el Medio Oriente durante siete años, muchos miles de personas que de otra manera habrían muerto, pudieron sobrevivir, incluyendo a la propia familia de José. Cuando sus hermanos viajaron a Egipto para escapar de la hambruna., veinte años después de haberlo vendido como esclavo, descubriendo que su hermano José no solo estaba vivo , que era el segundo en importancia del reino más poderoso de la tierra.

Pocas personas estarían dispuestas a aceptar la adversidad de vivir durante trece años en cautiverio como esclavo y como preso. Pero hasta donde sabemos, José nunca perdió la esperanza y nunca perdió su perspectiva. Ni aun guardó rencor contras sus hermanos. Después que su padre murió, les dijo: “Ustedes trataron de causarme daño, pero Dios lo usó para bien, para lograr lo que ahora se ha hecho, la salvación de muchas vidas”. Él encontró los beneficios positivos en sus experiencias negativas. Y si él lo pudo hacer, usted también puede.

John C. Maxwell

 

Deja tus comentarios