¡Quebrantamiento, lo mejor de Dios! 2da parte

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¿Cómo se logra el quebrantamiento?

Las finanzas suelen ser uno de los temas más a menudo discutido en el Nuevo Testamento, parecería obvio que Dios usara esta área para probar nuestra obediencia a Él. En nuestra sociedad tenemos un sistema para tasar los valores que está basado en los bienes materiales. Esto es sencillamente tan verdadero del cristianismo como lo es en el mundo incrédulo. Afortunadamente, el sistema de evaluación de Dios está basado en los valores espirituales y es medio por nuestra disposición a aceptar su dirección. El conflicto entre el materialismo y el cristianismo es encarado directamente por el Señor (Mateo 6:24)“Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y menos preciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”.

Muchos cristianos han visto sus egos destrozados por fracasos financieros. Algunos responden con pánico hasta el punto en el que abandonan sus principios cristianos, mienten y roban para proteger sus seguridades. Otros caen en la derrota y pierden su confianza en Dios. Algunos viven una vida de temor y, como resultado, pierden su testimonio. Otros aceptan la autoridad de Dios sobres sus vidas y usan esta como una oportunidad para confiar en Dios más completamente y para demostrar a los demás que ellos sirven a Dios. Como dice en el libro de Job: “En todo esto no pecó Job ni culpó a Dios” (Job 1:22).

Hasta que el cristiano es quebrantado hasta el punto de una total dependencia de Dios, él no es realmente útil en el plan de Dios. “Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como perdida por amor a Cristo” (Filipenses 3:7).

El ego, enemigo de Dios

Pocos cristianos están dispuestos a compartir una experiencia con quebrantamiento. A menudo nosotros relacionamos los problemas con el pecado e ilógicamente concluimos que aquellos que tiene problemas están siendo castigados por Dios. Si esto fuera así, entonces Pablo sería el peor pecador de la historia cristiana. El fue azotado cinco veces, abatido, apedreado, náufrago, estuvo en la presión y fue abandonado. Y con todo eso el dice que estaba en la voluntad de Dios y que Dios lo confortaba.

Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva el día a día. (2 Corintios 4:16).

Dios quiere quebrantar nuestro ego y nuestro orgullo, no nuestro espíritu. En realidad en nuestro espíritu deberíamos hacernos más fuertes cuando estamos bajo la aflicción. El propósito es despojarnos de toda gratificación propia. “Pero el que se gloría, que se gloríe en el Señor. Porque no es aprobado el que se alaba así mismo, sino a quien el que el Señor alaba” (2 Corintios 10:17-18). El hombre puede lograr grandes cosas por sus propias fuerzas y habilidad, pero el efecto de duración es mínimo.

Larry Burkett  

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