Razones ilegitimas para la inversión.

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Hay también varias razones antibíblicas para invertir. Desafortunadamente, éstas presentan el mayor número de inversionistas, tanto cristianos como incrédulos, porque Satanás ha dominado casi enteramente nuestras actitudes acerca del dinero.

Avaricia. La avaricia es el deseo continuamente de tener más y demandar solamente lo mejor. “Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, en muchos casos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina en la perdición” (1 Timoteo 6:9).

Envidia. La envidia es el deseo de lograr triunfos basados en la observación del éxito de otras personas. “Porque tuve envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de los impíos” (Salmo 79:3).

Orgullo. El orgullo es el deseo de ser enaltecido debido a los logros materiales. “A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos” (1 Timoteo 6:17).

Ignorancia. La Ignorancia es seguir el consejo de otra gente mal guiada por falta de discernimiento. “Apártate de la presencia del necio, porque en él no discernirás palabras de conocimiento”. (Proverbios 14:7).

Hay muchos motivos incorrectos para invertir. El resultado de cualquiera de éstos es ansiedad, frustración, y finalmente amortecimiento de los valores espirituales.

Con esto en mente, nuestro Señor dijo: “Ningún siervo puede servir a dos señores, porque aborrecen a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Lucas 16:13).

Larry Burkett   

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