Sabiduría ilimitada

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Creerle a Dios es obedecerle sin preguntarle cómo hará él cosas. Es imposible conocer toda la capacidad de pensamientos que tiene nuestro Creador, y creo que no es necesario tratar de conocer tal atributo divino. Basta con saber lo que Dios quiere revelarnos y ser obedientes a su palabra. ¿Por qué me inclino a decirle estas cosas? Simplemente porque estoy convencido que en eso consiste la fe; en creerle sin preguntarle como sucederán las cosas. Cuando tú comienzas a preguntarte como hará Dios lo que él dice que hará, es cuando la duda hace su aparición. ¿Sabías que la mayoría de las veces Dios no le dice al hombre como hará sus milagros? ¿Por qué? porque él no está muy interesado en que tú sepas eso, lo que a él más le interesa es que seas obediente a su palabra. ¿Es fácil? No ¿por qué? porque nosotros los seres humanos inclinamos a querer saber, con lujo de detalles la forma en que Dios obrará. Pues sabiéndolo lo pasaríamos por el “filtro” de nuestro razonamiento. Si concuerda con nuestra razón LÓGICA, lo aceptamos, pero si no, lo rechazamos.

La iglesia debe moverse y caminar bajo los principios espirituales que Dios ha establecido. El problema que muchas veces se presenta en los creyentes del Señor es que quieren moverse bajo los parámetros de la razón y de sus sentimientos almáticos. Los principios espirituales no tienen nada que ver con tus sentimientos almáticos. Por ejemplo, no porque tu no sientas diezmar tienes razón, lo que harías más bien al no diezmar seria romper leyes espirituales y traer resultados no muy deseados para tu vida. En una oportunidad escuche a un hijo de Dios decir: “Yo diezmaré cuando lo sienta”. La Biblia no dice que debes diezmar cuando lo sientas, dices que debes traerlos al alfolí como un acto de obediencia. Particularmente creo que cuando no sientas diezmar es cuando deberías hacerla con mayor rapidez.

       Robert Vargas. Pastor, maestro y conferencista.

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