El reino de Dios. 2da parte

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Un gobernante soberano con autoridad

Debe haber un gobernante. Este gobernante debe tener la autoridad y la potestad para regir. En el concepto bíblico del reino de Dios, el gobernante es nuestro Dios soberano. El rey Josafat lo expresó bien en 2 Crónicas 20:6:”Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?”

Él reconocía la autoridad soberana de Dios para regir sobre todo el universo. A lo largo de todas las Escrituras se habla de la autoridad soberana de Dios para regir, desde el principio hasta el libro de Apocalipsis, donde se resuelve de una vez por todas la cuestión de la autoridad para regir sobre la tierra. El apóstol Juan se refiere al “trono” de Dios unas treinta y nueve veces. El término trono  habla de la sede de autoridad. Dios es considerado el gobernante soberano, que tiene gran poder y autoridad en su soberanía. Un reino, pues, debe tener un gobernante con autoridad para regir.

Un reino para regir

Debe haber un reino al cual regir. Este elemento de un reino se enfoca en los súbditos a regir y no en la autoridad que el gobernante posee. En el reino de Dios, Dios ejerce su autoridad sobre los que están en el cielo y en la tierra. Algunas han intentado probar que el reino de Dios considera abstracta la autoridad para regir y no considera el dominio a los súbditos a regir. Es verdad que la idea del reino puede tener matiz abstracto del significado. Pero cuando se estudian los pasajes en su contexto, es inevitable encontrar una autoridad sobre alguien o sobre algo. Un reino no puede existir realmente sin súbditos.

Es verdad que alguien podría pensar en la autoridad regia como algo  que se posee, pero no realmente que se ejerce. El Nuevo Testamento, sin embargo, tiene algo que decir sobre esto. Antes de su ascensión, nuestro Señor dijo: “Toda potestad (exousia) me es dada en el cielo y en la tierra” (Mt. 28:18)… La “potestad” es esencial para el “reino”, pero el reino es más que potestad.

Si hay autoridad, pero no hay súbditos en un reino, entonces por naturaleza no existe un reino realmente.

El ejercicio de la autoridad

En el reino debe existir un ejercicio real de la autoridad. En teoría, desde luego, se podría proponer que un gobernante puede dejar temporalmente su esfera de autoridad y aun así ser considerado un gobernante. Pero no puede haber un reino en un sentido completo y absoluto sin el ejercicio activo de dicha autoridad. Dios, en realidad, ejerce su potestad y autoridad sobre la esfera de su creación.

En 1 Crónicas 29:11-12, el rey David incluye estos tres elementos esenciales cuando habla del reino de Dios:

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.

El concepto bíblico de reino de Dios, por consiguiente, incluye un gobernante que tiene autoridad para seguir, un dominio de súbditos que Él rige y el ejercicio real de la autoridad.  

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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