¿Representa la alianza de cristo con la iglesia el matrimonio cristiano?

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Ef 5, 22-32: 22 Las mujeres a sus maridos, como al Señor, 23 porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo. 24 Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, 27 y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. 28 Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos.

El que ama a su mujer se ama a sí mismo. 29 Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, 30 pues somos miembros de su Cuerpo. 31 Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. 32 Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.

Observe de este texto se deduce que, tal como la unión de Cristo con la Iglesia es una unión que santifica (vers. 25-27), el matrimonio cristiano santifica, o sea, produce la gracia. Por consiguiente es un verdadero Sacramento:

Ministros: los mismos contrayentes.

Materia: la mutua entrega.

Forma: las palabras con las que se manifiesta esta entrega.

De este texto obtenemos unas conclusiones a primera vista:

La unión de Cristo con la Iglesia es divinamente fecunda. Así el matrimonio cristiano ha de proporcionarse a la Iglesia nuevos miembros que lleguen a ser Hijos de Dios y herederos del cielo y que desempeñen su puesto correspondientemente en el Cuerpo Místico. Del matrimonio cristiano han de salir no solamente laicos, sino religiosos y sacerdotes que perpetúen la aplicación de los méritos redentores de Cristo a las almas.

Conjuntamente, en la unión de Cristo con la Iglesia no cabe divorcio, por consiguiente el matrimonio cristiano, que representa esta unión, es indisoluble en cuanto al vínculo, no cabe tampoco divorcio.

         También, de esta unión de Cristo con la Iglesia, representada por el matrimonio cristiano, se desprende una auténtica mística del matrimonio que debe vivirse como verdadero ideal.

Estudiando Ef 5,22-32 obtendremos otras interesantes:

Se descubre no solamente que la unión matrimonial entre cristianos santifica como verdadero Sacramento (produce, por tanto, la gracia santificante, mejor dicho, un de gracia santificante, por tratarse de un Sacramento de vivos, y da derecho a gracias actuales especiales, necesarias para la vida conyugal y la educación de los hijos).

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