¡Resolviendo la crisis! 1ra parte

48

Es inevitable que en toda relación surjan fricciones. Y no solo fricciones sino crisis, verdaderos conflictos a los que habrá que dar una respuesta correcta para consolidar, sin hipotecas, el buen fundamento de la familia.

Uno  de  los  errores  más  comunes  que  cometemos  los  matrimonios  es acumular  conflictos  en  lugar  de  resolverlos.  De  esta  forma  cargamos  la cuenta de deudas y la sacamos a relucir en la siguiente discusión.

Si hay algo que hace el evangelio de Jesús en nuestras vidas es darnos la capacidad de amar, perdonar, reconciliar. Si hemos recibido el amor de Dios podemos amar. Si hemos sido perdonados por el Padre en la cruz del Hijo, podemos perdonar a los que nos deben. Y si hemos sido reconciliados con Dios mediante la sangre de Jesús, debemos manifestar ese mismo Espíritu buscando la reconciliación cuando fuere necesaria.

Y cuando hemos perdonado como Dios perdona, no volvemos a echar en cara las decepciones sufridas. Un matrimonio sano no está recordando una y  otra  vez  los  fallos  del  otro.  Vivir  con  deudas  pendientes  acumula  una carga que se hará insoportable a lo largo de la vida. Nuestro carácter se agriará;  el  tono  de  nuestra  voz  será  indebido  y  el desprecio  aparecerá demasiado  a  menudo.  Por  ese  camino  vamos  al  abismo.  Pero  a  paz  nos llamó  el  Señor.  Nuestros  hijos  recibirán  salud  viviendo  en  un  hogar saludable.

Ahora bien, la familia recibe presiones de todo tipo. Los conflictos sociales acaban  de  una  u  otra  forma  afectando  a  la  familia, y  es  allí  donde  se aglomeran.  También  es  en el  seno  familiar  donde  se producen  las condiciones necesarias para poder encarar esos desafíos. En la actualidad, con el aumento del paro y la inestabilidad económica se está volviendo a demostrar lo vital que llega a ser el entorno familiar para el ser humano. También  generan  tensiones  que  en  ocasiones  tienen  difícil  solución.  La familia  estable  será  una  garantía  para  hacer  frente  a  esos  tiempos  de zozobra, cuando vienen las tormentas y los vientos contrarios. Jesús nos dice que un buen fundamento mantendrá la casa en pie en medio del dolor.

Pastor Virgilio Zaballos

Deja tus comentarios