¡Resolviendo la crisis! 2da parte

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24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.   26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. 28 Y  cuando  terminó  Jesús  estas  palabras,  la  gente  se admiraba  de  su doctrina; 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas Mateo 7:24-29.

El buen fundamento está en la verdad de Su Palabra estableciendo la vida familiar.  Sobre  esa  base  podemos edificar  un  hogar sólido  y  estable  que afrontará  los desafíos de la vida sin desmoronarse. Esto no quiere decir que las  cosas  serán  fáciles;  habrá  presión,  ataques  de diversos  tipos;  golpes duros que nos harán tambalear, pero en Cristo podremos prevalecer. Hay casos en los que la ruptura es inevitable. Contra nuestra voluntad, podemos desembocar en lo que nunca habríamos previsto que ocurriera: divorcios, infidelidades,  desengaños,  actitudes  ocultas,  doble personalidad,  malos tratos  físicos  y  psicológicos,  ruina  económica,  etc.  A  pesar  de  ello,  Dios seguirá siendo el defensor de los justos; aborrecedor de la iniquidad;  Dios de  toda  consolación  y  nos  guiará  a  encontrar  una  salida  para  poder soportar.

El Señor ha dotado al ser humano de una capacidad inmensa para poder soportar la presión. En ocasiones vemos ejemplos increíbles de ello. Aunque cuando comenzamos a sufrir nos parece que no sabremos salir de esta. Hoy no está de moda el sufrimiento, la abnegación, el esfuerzo y sacrificio. A los primeros  síntomas  de  dolor  corremos  al  médico  para mitigarlo.  Eso  y  la filosofía  hedonista,  que  pone  el  énfasis  en  la  cultura  del  placer  y  el bienestar, han producido una generación débil en muchos aspectos. Y como las  expectativas  solo  están  puestas  en  una  vida  terrenal  y  materialista, decimos con los antiguos: “comamos y bebamos, que mañana moriremos”. De ahí que en cuánto aparecen algunos problemas familiares muchos optan 13 por  la  ruptura  rápida,  pensando  equivocadamente  que  eso  resolverá  su dolor y les llevará a una vida de felicidad inmediata; en lugar de luchar, apoyarse, hacerse fuertes en el amor y orientar sus fuerzas a la solución del conflicto  en  lugar  de  a  la  rendición  inmediata.  No estoy  hablando  de resignación sin más, sino de valorar las recompensas de una familia que supera las adversidades y enseña a sus hijos a luchar en lugar de claudicar. Eso hará fuertes a nuestros hijos y pondrá un  buen fundamento en sus futuros hogares. No debemos conformarnos al sistema de este mundo y su forma  de  pensar.  En  las  Escrituras  encontramos  muchos  ejemplos  de enfrentar presiones y cómo salir de ellas con victoria. Están escritas para nuestra esperanza y consolación (Romanos 15:4).

Pastor Virgilio Zaballos

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