¿Robará el hombre a Dios?

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Muchas familias literalmente roban a Dios y a sus familiares por razón de ese miedo fundamental. Se comienza por una cuenta de ahorros o un plan de seguros inicialmente con miras de proveer para la familia, pero entonces más contingencias aparecen y debemos proveer para ellas. Finalmente, hay tantas contingencias que la cantidad de protección no es adecuada, y el miedo permanece en todas las decisiones que tienen que ver con dinero. Algunos continúan dando un diezmo de sus entradas regulares, pero cualquier invasión de sus excedentes provoca resentimiento y alarma.

El resultado neto de este estilo de vida es conflicto dentro de la familia, y una creciente separación de Dios.

Lo que más me preocupa de esta enfermedad espiritual es que está aumentando entre los creyentes consagrados y está siendo racionalizada como buena planificación para el futuro. Eso es una mentira absoluta. Cualquier acción de pecado (Romanos 14:23). La creciente manía de protegernos a nosotros mismos en contra de cualquier posible evento futuro, viene directamente del engañador. Cuando el castillo de arena de afluencia se desmorona, y se va a desmoronar, es mejor que nuestra fe este fundada en la persona de Cristo Jesús y no en la seguridad material (Mateo 7:24-27).

Lo opuesto del miedo es la fe. Por lo tanto, cuando lidiamos con el miedo, uno debe entender primero qué es la fe. En la Epístola a los Hebreos la fe se describe como las cosas que nosotros esperamos, y las cosas que en este momento no tenemos. Por lo tanto, si no tenemos necesidades, no tenemos necesidades de la fe.

Larry Burkett

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