¿Sabes cómo elegir una Biblia?

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Esta pregunta, que parece inocente, cada día que pasa requiere de una respuesta compleja. La razón principal estriba en el hecho de que a diferencia de las décadas anteriores, este fin de siglo y milenio ha visto la aparición de una gran cantidad de Biblias en castellano.

El asunto al que se enfrentan tanto el comprador como el vendedor ya no es sólo cuestión de diferentes presentaciones de la misma versión, sino también sobre qué versión decidir: si es revisión de una versión anterior; si ha sido traducida de los idiomas originales o es una adaptación del castellano; si se basa en tal o cual tradición textual; si la traducción la realizó una sola persona o un equipo de traductores de una misma confesión o de diversas confesiones cristianas; si participaron sólo hombres o también se incluyeron mujeres; si la traducción es por equivalencia formal o dinámica, si su principal foco de preocupación son las palabras, las oraciones, los párrafos o el discurso completo; si es para un público especial, si es para uso litúrgico; si es Biblia de estudio, de qué clase de estudio se está hablando, etc.

La versión Reina-Valera de 1960 traduce a 1 Timoteo 5.3 de la siguiente manera: «Honra a las viudas que en verdad lo son». Esta traducción más o menos literal, aunque es fiel a las palabras del original, no se entiende realmente. La afirmación del texto, tal como está, nos obliga a preguntarnos si una mujer, cuyo marido ha fallecido, es o no es viuda. Por supuesto que el autor original no tenía esto en mente. ¿Quiénes son entonces, para el autor, las verdaderas viudas? La versión Dios Habla Hoy nos ofrece una mejor alternativa para comprender lo que el autor realmente quiso decir: Ayuda a las viudas que no tengan a quien recurrir. El orden de las palabras y el número de palabras del original no se reflejan aquí; pero, en cambio, el significado o sentido del original aparece de manera más diáfana.

Romanos 12.20 en la versión Reina Valera 60 dice: Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. De nuevo, ésta es una traducción que sigue muy de cerca al original griego; sin embargo, el significado confunde al lector no avisado. La traducción que nos ofrece la versión Dios Habla Hoy coloca al lector en el sentido querido por el autor: Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; así harás que le arda la cara de vergüenza.

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