¿Salvar el matrimonio? 1ra parte

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Te has preguntado, ¿por qué los matrimonios cristianos son más propensos a sufrir fuertes ataques del enemigo? Los matrimonios cristianos son más propensos a recibir los ataques directos del enemigo porque ambos cónyuges son más conscientes del “pecado”  que aquellos esposos de matrimonios no cristianos.

¿Son los matrimonios cristianos distintos?

Los matrimonios cristianos desde el punto de vista conyugal,  no difieren en lo absoluto de un matrimonio no cristiano. Al igual son seres humanos, con virtudes y defectos: se les olvidan las cosas, también son impacientes, también tienen ataques de ira, son egoístas y desconsiderados en algunas ocasiones, etcétera, etcétera. Pero lo que no sabes es un matrimonio cristiano está consciente de estos pecados; y esto hace que el pecado sea mucho peor.

Quizás recuerdes remotamente el día en que conociste a tu pareja. Es posible que aún recuerdes cómo fue su primera cita, cómo se enamoraron. Recuerdas el día de tu boda, lo nervioso o nerviosa que estabas: los invitados, tus compañeros de trabajo, tu familia y amigos, y… recuerdas aquel invitado especial, que ocupó un lugar preferencial en esa unión. Sí, ese invitado especial era Dios. Aprobando y bendiciendo esa unión.

Entonces, si aún recuerdas tan vívidamente ese día, ¿por qué crees que no es posible reavivar tu matrimonio?

Gran parte de las parejas cristianas han estado al borde de una separación. Estos matrimonios nos cuentan cómo lograron salvar su matrimonio. Esperamos que estos consejos le sirvan a usted también:

Ver a Jesús en tu cónyuge                             

Debes ver a Jesús, no sólo en tu cónyuge, sino también en todas las personas que te rodean.

El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.” Mateo 25:40

Renueva tus votos en tu iglesia

Tomar la mano de su pareja y luego repetir las palabras que se dijeron durante sus votos matrimoniales…

Renovar los votos matrimoniales es un acto hermoso. Al renovar los votos estás dejando un mensaje claro: deseas que tu matrimonio sea bendecido nuevamente. Haces una reconfirmación de tu compromiso con tu pareja, pero sobre todo, con Dios.

Si tienes los medios económicos para hacerlo, entonces “cásense” de nuevo en la iglesia, tal y como lo hicieron la primera vez, con todos los adornos, preparativos e invitados.

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