¡Sé el héroe de tus hijos!

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Por definición un héroe es aquel que es capaz de anteponer el bien y la seguridad de los demás antes de la propia. Según esta definición la pensión alimentaria o manutención de los hijos, es un asunto que envuelve responsabilidad y hasta hircismo. Colocando en contexto nuestra realidad social de separaciones y divorcios quisiera acercarme a este tema bíblicamente. Reconozco que es un tema sensitivo y árido, ya que despierta pasiones cuando se le ve desde una perspectiva incorrecta.

Muchos padres y madres son responsables con este asunto, pero existe un gran número, aun en nuestras iglesias, que parece que redefine sus conceptos de heroísmo y hasta lo sepultan debajo de excusas y justificaciones. El incumplimiento del pago de la pensión puede tener diversas explicaciones. Entre ellas el que la pensión sea alta en comparación con los ingresos y gastos, otros no sienten la responsabilidad moral ni el compromiso y hasta se de otros que no cumplen porque no han podido manejar el resentimiento que tienen a su ex pareja, y creyendo que se están desquitando de la persona custodia  no se dan cuenta que se están desquitando con los hijos. Lo triste de esto es que no importa cuál sea la razón, son los hijos los que sufren, la Biblia establece con mucha claridad la responsabilidad de todo padre y madre en aspectos económicos, emocionales y espirituales.

Cuando Jesús plantea la pregunta en Mateo 7:9 “¿Qué hombre hay de vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?, precisamente está afirmando que una padre o madre nunca debería sustituir el pan (sustento) de sus hijos por cosas estériles. Jesús intencionalmente usa la palabra; padre en esta pregunta porque no es el estado, ni los abuelos, ni la iglesia, ni la escuela, la responsable delante de Dios, para esto es el padre o la madre. Por otro lado, el Apóstol Pablo da un consejo que es aplicado a todos nosotros cuando en 1 de Timoteo 5:8 “porque si alguno no provee para los suyos y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”. Esto quiere decir que no es posible que seamos seguidores de Jesús sino cumplimos con nuestro deber de suplir las necesidades de nuestros hijos.

Suplir las necesidades no se limita a un cheque mensual o quincenal, Dios espera que le enseñemos a nuestros hijos a amarlo a Él. Cada padre y madre es responsable de acercar el corazón de sus hijos al corazón de Dios. Recordemos que Dios no tiene nietos, solo hijos y el que nosotros seamos hijos  no garantiza que nuestros hijos lo sean. Por eso Moisés te aconseja a cada padre y madre en Deuteronomio 6:6-7 que en todo tiempo y en todo lugar procuremos repetirles a ellos la palabra de Dios. El acto de repetir implica tiempo y el deseo de dejar una huella en el corazón. Además cada vez que abrazamos y damos palabras de afirmación a nuestros hijos reducimos la posibilidad de adicciones y problemas de autoestima.

Por otro lado, nuestra ausencia los expone a la influencia del mundo. Como Pastor, mucho de las crisis que atiendo en las personas comenzaron con dudas y la falta de atención que tuvieron en la niñez.

Procuremos dejar un legado profundo en nuestra próxima generación. Animo no todos los héroes usan capa.

Pastor Raúl Delgado   

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