“¡Que tenga un buen día!”

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¿Tienen que ser fáciles las circunstancias que le toca vivir en un día para que usted lo considere “un buen día”? Algunas personas solo son felices cuando están de vacaciones; así que solo pueden ser felices dos semanas por año. Es triste que la gente no pueda disfrutar de los problemas de la vida. Es triste levantarnos por la mañana y pensar que será un mal día porque vamos al trabajo, donde hay problemas que no deseamos enfrentar. Es triste empezar a buscar escape en lugar de un desafío.

Hemos armado una sociedad en que las personas prefieren la salida fácil; nos hemos convertido en una cultura que sufre del “síndrome del alivio”. Esta clase de sociedad no es buen terreno para la formación de líderes.

Pero quienes están dispuestos a pagar el precio lo lograrán, y el mundo se sentará y se preguntará cómo fue que estos exitosos hombres y mujeres pudieron tener tanta suerte. No es cuestión de suerte; es, simplemente, que estas personas estuvieron dispuestas a hacer lo que todas las demás no quisieron hacer.

¿Qué condiciones se ha puesto usted para ser feliz en su servicio a Dios? Le animo por un momento, al terminar este capítulo, y pasar un tiempo en busca de la respuesta a esta pregunta.

Escriba lo que necesita tener para ser feliz. ¿Se trata del lugar donde debería vivir? ¿Es un salario que debería recibir? ¿Qué condiciones deben cumplirse?

¿Estamos realmente atacando los problemas de nuestra vida personal? No estamos en un campamento de Boy Scouts; estamos en el ejército de Dios. Debemos confiar en que Dios nos dará la valentía para avanzar y pagar el precio de ayudar a construir su reino.

John C. Maxwell

 

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