Testimonio de un hombre del siglo XXI, separado y español. 2da Parte

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La ruptura familiar afecta  también a otra faceta vital del ser humano: la economía.  Se  duplican  gastos  abogados,  juicios,  dos  viviendas,  dos vehículos,  dos  contratos  de  gas,  luz,  teléfono,  etc. Habitualmente  los hombres menguan sus ingresos pues sus fuerzas son disminuidas y deben hacer,  además,  aportaciones  a  sus  conyugues  y  si  no  lo  hacen,  son denunciados o amenazados con no volver a  ver a sus hijos. La parte que se siente más perjudicada por la ruptura a veces se desahoga lanzando críticas feroces contra la otra parte, a menudo delante de los hijos, lo cual crea tensiones muy difíciles de controlar para los más jóvenes. Cuando los hijos son varones y muy jóvenes suelen tener además tendencias homosexuales cuando quedan bajo la custodia de sus madres y éstas les dan excesivos mimos y les sobreprotegen. Los conyugues que vuelven a casarse o unirse en  nuevas  relaciones  estables,  a  menudo  ven  como  hay  serios  conflictos entre su nueva pareja y sus hijos (llegando a darse casos de violaciones, maltrato, etc.) y esto, unido a la intolerancia que produce el dolor sufrido, suele derivar en nuevas rupturas.

Algunos ejemplos reales:

Un  domingo  fui  a  comer  a  un  parque  en  la  ciudad  de Madrid  y, estando  dentro  de  mi  coche,  observé  una  gran  cantidad  de  autos ocupados  cada  uno  con  un  solo  hombre,  y  todos  ellos  con  rostros serios y miradas depresivas. En  seguida entendí que todos y cada uno de aquellos varones estaban divorciados o separados; algunos tenían  una  mirada  fría  y  perdida  en  el  infinito,  otros  lloraban  y alguno,  incluso, golpeaba el  volante de su vehículo. El espectáculo era dantesco, pero era un fiel reflejo de la sociedad actual. ¿Quién estaba criando a sus hijos? Si bien la mujer sufre desmedidamente y suele quedarse con los hijos y muchas más responsabilidades que el hombre, éste suele vivir situaciones críticas, injustas y sub-realistas, las  cuales  lamentablemente  acaban  a  veces  en  muertes  violentas, asesinatos y suicidios.

Quiero hacer una reseña en este espacio para recordar las múltiples vejaciones que hacen muchos hombres con sus esposas, pensando que son objetos de su propiedad. Abusos sexuales, imposición de sus criterios por la fuerza bruta, sabiéndose más fuertes en lo físico. De estos casos todos conocemos algunos entre los vecinos y compañeros y muchos por los medios de comunicación y las estadísticas sociales. La  indefensión  de  una  mujer  frente  al  hombre al que  amó  y que después llega a ser su peor enemigo es una tragedia constante, que afecta  también a los  hijos.  Podría  contar  aquí  varios  casos  muy cercanos a mí, en los que un marido infantil, cruel y violento, se da  a la bebida, drogas, juego, etc. Y termina siendo la causa de la ruina total de su familia. Además, muchos hombres después de la separación siguen usando el dinero  para  manipular  a  las  mujeres,  y  amenazándolas  con  no pasarlas ninguna ayuda económica.

Pastor Virgilio Zaballos

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