Trasquilando el rebaño.

116

Pocas cosas realmente me irritan como cristiano. Pero una cosa que me saca de quicio son los cristianos que trasquilan a otros cristianos. Esto lo puede hacer en una variedad de maneras sutiles, desde la venta de estratagemas para que se hagan ricos rápidamente hasta la venta de jabón. Trasquilar es probablemente una analogía bonita y exacta, porque cuando se trasquila a las ovejas realmente no se quiere lastimarlas, sino solamente quitarles un poco de la lana que les sobra. La mayoría de los grupos que trasquilan al rebaño de Dios simplemente quieren venderles un producto, no robarles. Los productos pueden ser inclusive buenos, aunque usualmente se venden a un alto precio y precisamente por su alto precio que un sistema de mercadeo personal es atractivo. Si la mayoría de las personas evaluaran los productos en un plano enteramente competitivo, usualmente encontrarían el mismo producto a un precio mucho más reducido.

Casi sin excepción, el argumento convincente en una estratagema de mercadeo cristiano, es la idea de que puedes venderles a tus amigos y a la vez “ayudarles”. Después de haber aceptado esta idea, la objetividad desaparece y el plan o el producto quedan eclipsados por el motivo de obtener ganancia.

Uno de los mejores métodos de mercadeo dentro de la comunidad o de los círculos cristianos es la credibilidad usurpada. Esto es cuando el grupo de ventas se atribuye la credibilidad de algún otro. Permítame aquí usar un ejemplo personal. Una cosa de la que me di cuenta desde los primeros pasos, cuando organizábamos conceptos financieros Cristianos fue que mucho daño ya se había hecho a muchos cristianos bajo el pretexto de “finanzas cristianas”. Numerosos grupos que habían surgido declarando que tenían la misión de enseñar y aconsejar acerca de principios bíblicos de finanzas, eran realmente compañías de ventas disfrazadas. Muchos enseñaban buenos conceptos, pero sus intenciones eran vender un producto o servicio, y la enseñanza era usualmente un truco para conseguir un grupo. Como resultado muchos pastores fueron justificablemente cautelosos acerca de cualquier “ministerio” financiero.

Desde el principio, CFC (sigla de la empresa en inglés) determinó operar como un ministerio y no vender ningún producto ni servicio, tampoco endosar en producto de otro grupo o sus servicios por honorarios. Muchas veces, cuando los fondos se agotaban, esto se convertía en una verdadera tentación. A medida que el ministerio creció, nosotros recibimos ofertas de docenas de grupos de venta que virtualmente suscribirían nuestro ministerio si solamente les enviábamos personas que necesitaran sus productos. Yo creía entonces, como lo creo ahora, que hacer esto sería usar la Palabra de Dios para lucrar y esto sería engañoso.

Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la rutina y en la perdición.  1 Timoteo 6:9.

No practiques el engaño. Si tienes un producto para vender que sinceramente crees que beneficiará a otros cristianos, hazlo saber. No le gas promoción como si fuera un ministerio o como un “acontecimiento” espiritual. Sea vuestro si, si; y vuestro no, no. En otras palabras, haga saber a las personas lo que es la empresa y qué es el producto. Si hubiese honorarios por referencias o comisión pagada a otra persona por referir clientes, hágaselo saber también. Si temes perder una venta por ser totalmente sincero, entonces el programa es deshonesto.

Larry Burkett       

Deja tus comentarios