Una propagación del evangelio, un mundo mejor.

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El postmilenarismo tiene una perspectiva optimista de esta presente era. Los postmilenaristas creen que el mundo mejorará cada vez más con la propagación del evangelio de Cristo por todo el mundo. El mundo nunca será completamente salvo, pero llegará a ser cristianizado y las maravillosas bendiciones del reino, tales como paz, gozo, justicia y prosperidad llegarán a dominar toda la tierra. Por otro lado, tanto los premilenarista como los amilenaristas creen justamente lo opuesto: que las condiciones morales y espirituales de este mundo empeorarán cada vez más.

Sin embargo, la perspectiva postmilenaria, todo mundo disfrutará de un estado de justicia que hasta ahora solo ha sido visto en grupos relativamente pequeños y aislados: por ejemplo, en algunos círculos familiares y algunos grupos de iglesias locales y organizaciones afines. Esto no significa que llegará el tiempo en esta tierra en el que toda persona será cristiana o que el pecado será abolido. Sino que el mal en todas sus diversas formas finalmente será reducido a proporciones insignificantes, que los principios cristianos serán la regla, no la excepción, y que Cristo regresará a un mundo verdaderamente cristianizado.

Es a través de la predicación del evangelio en el poder del Espíritu, que las naciones de la tierra se convertirán y comenzarán a practicar los principios bíblicos. El evangelio es poderoso y puede traer cambio cuando la iglesia lo proclama. Muchos postmilenaristas creen que ellos toman la Gran Comisión del Señor de ir a todo el mundo y predicar el evangelio (Mt. 28:19-20) mucho más en serio que las demás perspectivas milenarias.

En tanto que el evangelio va a las naciones, algunos postmilenaristas creen que la mayoría de las personas en la nación de Israel vendrán a Cristo, de este modo se cumplirán literalmente varias profecías del Antiguo Testamento. Sin embargo, dado que los postmilenaristas no consideran a Israel diferente de la iglesia, los israelitas entran a la iglesia como todos los demás creyentes y no constituyen una entidad diferente en el programa de Dios.

  Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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