Vejaciones en el matrimonio. 1ra parte

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Quiero hacer una reseña en este espacio para recordar las múltiples vejaciones que hacen muchos hombres con sus esposas, pensando que son objetos de su propiedad. Abusos sexuales, imposición de sus criterios por la fuerza bruta, sabiéndose más fuertes en lo físico. De estos casos todos conocemos algunos entre los vecinos y compañeros y muchos por los medios de comunicación y las estadísticas sociales.

La  indefensión  de  una  mujer  frente  al  hombre  al  que  amó  y  que después llega a ser su peor enemigo es una tragedia constante, que afecta  también    a  los  hijos.  Podría  contar  aquí  varios  casos  muy cercanos a mí, en los que un marido infantil, cruel y violento, se da  a la bebida, drogas, juego, etc. Y termina siendo la causa de la ruina total de su familia. Además, muchos hombres después de la separación siguen usando el dinero  para  manipular  a  las  mujeres,  y  amenazándolas  con  no pasarlas ninguna ayuda económica.

En el lado opuesto, cada día son más los casos de abusos de la mujer hacia el hombre, producidos casi en su totalidad por las malas leyes en vigor. Recuerdo el caso de un hombre que llego a un acuerdo de separación con su mujer, y le pasaba una pensión del 70 o 75% del total de sus ingresos. La mujer se quedó con la casa, con la custodia de los hijos y con una buena situación económica. Además él tenía muchísimas  deudas  pero  prefería  que  sus  hijos  no  se  viesen afectados por los errores de los padres y se esforzaba en quedar bien con su ex–mujer. Al poco de separarse sus hijos le dijeron: mamá ha metido un extraño en casa que se pasea en ropa interior todo el día por los pasillos.

Cuando un hombre pasa su vida trabajando para su familia y luego ve que con su dinero otro disfruta de su casa, sus hijos y de la mujer que le juro amor eterno; que otro se tumba en su cama, su sofá y su terraza,  su  garaje,  su  jardín,  etc.  Que  sus  amigos y  parte  de  su familia  van  a  su  antiguo  hogar,  y  todos celebran fiestas, vacaciones, etc. Con otro hombre que no es él, ésta situación suele acabar en tragedia.  A menudo he escuchado y escucho cada día más a varones hablar entre ellos en cafeterías, oficinas, etc.,  diciendo que en situaciones similares a la anteriormente narrada, ellos actuarían violentamente, pues  todos  dan  por  hecho  que  la  justicia  les  perjudica  a  ellos,  y parece que casi todos han dejado de creer en ésta.

Si  las  leyes  no  cambian  y  dejan  de  discriminar  al  hombre,  cada  año tendremos  peores  noticias  en  los  casos  de  violencia  de  género,  pues  el varón no sabe sufrir situaciones como la anterior.

 Pastor Virgilio Zaballos

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