¡Virtudes de un buen matrimonio! 2da parte

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Cooperación. Conversen y pónganse de acuerdo sobre sus objetivos prioritarios y aprendan a afrontar juntos las dificultades. «Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero» (Eclesiastés 4:9,10).

Consideración. Conjuntamente además de comunicar amor de una forma muy tierna y convincente, el hecho de mostrarse considerados con los sentimientos, los gustos, las aversiones, el tiempo y las energías del otro alivian las tensiones, previene roces e impide que se susciten un montón de pequeños enredos.

Cariño. Es asombroso la cantidad de matrimonios que naufragan por falta de cariño. Aunque las expresiones verbales de cariño también son importantes, a veces las caricias, los besos y los abrazos son más eficaces a la hora de manifestar amor y confortar a la persona amada. Son expresiones físicas de lo que se siente por dentro.

Igualdad. Igualdad representa hacer participar al otro en las decisiones, criar a los niños juntos y compartir las obligaciones económicas y domésticas. Pero es también algo más. No se trata simplemente de programar el trabajo o repartir la carga por igual, sino de valorarse y respetarse mutuamente a fin de sacar a relucir las virtudes de cada uno.

Admiración. No hay como saber que las buenas cualidades que uno tiene son reconocidas y admiradas para que crezca su autoestima y se sienta motivado a sobresalir en lo que es verdaderamente importante. Procuren, pues, apreciar más a la persona estupenda con quien se casaron, y verán cómo se vuelve aún más estupenda.

Abrirse a otras personas. Aun las parejas que mejor congenian y en las que ambos se sienten totalmente satisfechos y seguros en compañía del otro necesitan de más amigos. Otras personas pueden ayudarlos a madurar de modo que su cónyuge no sería capaz. Su vida en común se fortalecerá si ambos pasan tiempo y llevan a cabo  actividades con otras personas.

Sentido del humor. “El corazón alegre constituye buen remedio” (Proverbios 17:22). No se lo tomen todo tan en serio. Verán que muchos de los contratiempos, molestias y contrariedades de todos los días no son tan graves.

Optimismo. El optimismo la disposición a esperar el mejor desenlace en una situación dada unido a la fe en Mí casi siempre reporta grandes dividendos, pues a Mí me encanta recompensar la fe. Por otra parte, nada hunde tan rápido un matrimonio como el pesimismo, la actitud de esperar lo peor y quejarse del cariz negativo de toda situación.

Incluirme a Mí. Yo deseo que les vaya bien, tanto en el matrimonio como individualmente, y conozco todas las soluciones. Puedo lograr que se disipen montañas de problemas y que se hagan realidad todos sus sueños, pero hay una condición: tienen que incluirme en su relación. ¡Les sorprenderá lo que los tres juntos podemos lograr

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