Piloto de la NASCAR afirma que clamó a Dios antes de ganar la carrera

El piloto estadounidense Michael McDowell ganó el pasado domingo 14 de febrero la Daytona 500, una carrera de la NASCAR en Daytona Beach, Florida. Esta es la 14ª vez que compite en las 500 millas de Daytona y su primera victoria.

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Piloto de NASCAR afirma que clamó a Dios antes de ganar la carrera

Previo a su victoria en el circuito, McDowell leyó su Biblia y oró, como hace cada día. Tras el resultado de la carrera en el que resulto victorioso el piloto repasó lo que había escrito durante su devocional esa mañana.

“Oré por la victoria en la carrera y por la seguridad, sabiendo que Él tiene todo en la palma de sus manos”, indicó McDowell el jueves 18 de febrero en el Podcast de Sports Spectrum.

Experiencia similar a la señalada en las Escrituras

El texto bíblico que leyó esa mañana era de Marcos 9, donde un padre está frustrado porque los discípulos de Jesús no pudieron curar a su hijo, que estaba poseído por un espíritu maligno.

A McDowell le llamó la atención el versículo 23, que dice: Si puedes…, dijo Jesús. Todo es posible para el que cree”.

La duda a la que se enfrentó Jesús en ese pasaje bíblico era también una lucha a la que se enfrentaba el piloto de 36 años.

“Creo y siempre he creído que podía ganar y que es posible”, indicó el piloto.

“Siempre he creído que es posible, pero hay un elemento de incredulidad en ello”, agregó.

Varios retos afrontados

Tras su debut en la Cup Series, McDowell se ha encontrado con varios retos, incluyendo un aterrador accidente durante la clasificación en el Texas Motor Speedway en 2008 y la incertidumbre sobre su futuro en la NASCAR. El viaje que le llevó a ser un improbable ganador de las 500 millas de Daytona sirve como recordatorio de que Dios es el único que tiene el control.

“Durante los últimos 10 o 12 años, he estado en una situación diferente cada año”, dijo.

“No he tenido un contrato de cinco años ni de varios. Cada año, necesito literalmente que el Señor me dé una oportunidad. Por eso, sé que no soy yo”, agregó.

Una perspectiva diferente

La manera en que McDowell reconoce la bendición de Dios a lo largo de su tiempo en la NASCAR permite al piloto tener una perspectiva diferente sobre la victoria que cambió su carrera.

Asimismo dijo que vio a Dios trabajando en su vida mucho antes de la carrera del domingo.

“No siempre se veía tan bien, no siempre se veía brillante y divertido”, dijo.

“Pero Dios caminó conmigo durante todo este viaje. El viaje es lo que lo hace dulce”, finalizó.