Adoración en Espíritu y Verdad

Adorar es pues, en su etimología, hablar hacia a Dios; con una adoración en espíritu y verdad.

Reflexiones Cristianas - Adoración en Espíritu y Verdad
Adoración en Espíritu y Verdad

Adorar, según un diccionario, significa rendir culto a alguien; según otro diccionario adorar es reverenciar y honrar a Dios con un culto religioso. Por tanto adorar es un acto de culto espiritual a Dios.

Contemplemos en la biblia cuando Jesús habla con una samaritana.

Ella tenía una duda, en cierto punto le pregunta a Jesús sobre los lugares de adoración a Dios: si en Jerusalén según los judíos o en el Monte Garizim según los samaritanos. Jesús le dice:

«Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en Espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren», Juan 4:23-24.

Se ve que la inquietud de la samaritana por saber adorar correctamente a Dios es sincera, aunque estaba más preocupada por un lugar que por su relación personal con Él.

Aunque la samaritana tenía la inquietud de saber si el lugar donde adoraba era el correcto, ella es consciente de que sus prácticas de adoración no habían tenido ningún efecto en su vida espiritual, pues seguía practicando una vida inmoral.

Y Jesús conociendo su sinceridad le dice «cómo y dónde adorar a Dios en el Espíritu y en la Verdad»

Jesús por tanto nos ha dicho a quién y cómo adorar. Adorar a Dios equivale a rendirle un culto espiritual. Lo dice Pablo:

«Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal SERÁ VUESTRO CULTO ESPIRITUAL. Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir lo que es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto», Romano 12: 1-2.

Delante del señor una verdadera adoración no están en lo que puedas dar cantando o bailando, está en el sacrificio que haces día a día por morir a tu yo, le adoras indispensablemente, cuando pides en oración por tu prójimo y cuando le vendrás sin esperar nada a cambio tu ayuda.

Como ser un verdadero adorador

  1. Motivación

La misericordia de Dios es la que mueve a adorarlo. La adoración surge de saber que Dios nos ha creado, y lo ha hecho por amor; Él es nuestro Dueño. Adorar a Dios es darnos cuenta que dependemos totalmente de Él.

Nuestro padre tiene ángeles que le adoran, pero la adoración que más ama es la que le damos nosotros como hijos.

  1. Entregándonos

El ofrecimiento de nuestros cuerpos o de todo nuestro ser a Dios, significa darle a Dios todo de nosotros mismos; en definitiva, entregarle el control de toda nuestra vida

Jesús nos enseñó que entregar la vida es un significado de amor. Ofrecernos, darnos o entregarnos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente (Mateo 22: 37) es hacer un sacrificio vivo, santo y agradable a Él. Este es nuestro culto espiritual.

  1. Cambio de nuestra mente

Para que el culto espiritual a Dios sea auténtico, verdadero, y agradable a él, hay que hacerlo con una mente renovada, y esto se logra a través de un proceso constante de cambio.

El cambio, que es expresión de fe y que nace de la humildad, motiva a inclinarse, arrodillarse, postrarse ante Dios (y no es sólo una postura corporal), y a hacerlo en cualquier circunstancia, no sólo cuando nos encontramos frente a una persona que queremos impresionar, en nuestra congregación.

Humillarnos delante de él; eso significa sentirnos infinitamente inferiores a Dios, saber que dependemos de Él en todo, que Él es nuestro Creador y Señor. Significa rendirnos ante Dios.

Adoramos a Dios en la medida en que vamos renovando nuestra mente a la luz de la verdad, de la verdad de Cristo.

El esfuerzo por tener y mantener nuestra mente renovada, purificada, limpia, incluso integrando las emociones, permitirá adorar a Dios sin ataduras.

Es lo que también nos dice Jesús: «Adorarás al Señor tu Dios y a Él sólo servirás», Mateo 4: 10.

¿Cuándo? Siempre: en todo momento y lugar.

Una adoración en Espíritu y Verdad

Lo que Dios desea para nosotros es nuestro mayor bien; por tanto, su voluntad será siempre lo mejor para nosotros.

La verdadera adoración se siente por dentro, y se expresa a través de las acciones momento tras momento.

La forma más elevada de la alabanza y de la adoración es la obediencia constante a Él y a su Palabra.