¿Clamamos a Dios en todo momento?

Después de tantos años, aun no entiendo cabalmente el tema de la oración. Me resulta un misterio.

Reflexiones Cristianas - ¿Clamamos a Dios en todo momento?
¿Clamamos a Dios en todo momento?

Sin embargo sí sé una cosa: cuando estamos desesperadamente necesitados, la oración brota con naturalidad de nuestros labios y de lo más profundo de nuestro ser.

Cuando estamos aterrados, más allá de lo que podemos soportar, fuera de lo habitual y con nuestro bienestar en peligro o amenazado, acudimos a la oración de manera instintiva. Nuestro clamor natural es: “¡Señor, ayúdame!”

El autor Eugene Peterson escribió: “El lenguaje de la oración se forja en el crisol de la dificultad. Cuando no podemos ayudarnos solos y clamamos por ayuda, cuando no nos gusta dónde estamos y queremos escapar, cuando nos desagrada quiénes somos y deseamos cambiar, usamos expresiones básicas que se convierten en el lenguaje esencial de la oración”.

¿La oración empieza con los problemas?

La oración empieza con los problemas, y sigue porque siempre tenemos alguna clase de dificultad. No requiere ninguna preparación especial, vocabulario exacto ni postura apropiada, sino que brota cuando afrontamos necesidades y, con el tiempo, se convierte en una respuesta usual para toda situación de esta vida. ¡Qué privilegio es llevar todo a Dios en oración!

“Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará”; Salmos 145:19.

Oremos juntos: Padre amado, inflige en mí el valor para no temer cuando me apremie una aflicción, sabiendo que has preparado en mí que triunfe Tu verdad. Fructifica mi fe para entender el verdadero significado de la fe, creer en que siempre se hará Tu maravillosa voluntad. Amén.