No te alejes de Dios

Las cosas cotidianas, nos llevan a perder la comunicación con Dios, perdemos enfoque cuando decaemos en nuestro día a día, o incluso como jóvenes cuando cometemos un error nos alejamos de él.

Reflexiones Cristianas - No te alejes de Dios
No te alejes de Dios

«Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti», Lucas 15:18.

Poco a poco nuestro nuestra atención se destina a otras cosas: comer, trabajar, estudiar hasta compartir con nuestros amigos, y a Dios  que ha estado constantemente tratando que volvamos a él, lo olvidamos.

Al principio es fácil, tomamos el control creyendo que me puedo ocupar en otras cosas que no sea la iglesia y que podré estar  bien. Pero no es así, porque su palabra nos dice que fuera de él nada somos.

A medida que avanzamos sin volver  a tener comunicación con Dios;  A nuestra alma le empieza a faltar algo, y sin darnos cuenta hacemos que Dios se aleje de nosotros.

El estudio no te distrae; pero, por otro lado las frustraciones y decisiones por tomar te abruman. Estás sentado con tu mirada perdida, pensando y pensando cómo salir ahora de esto.

Pero tomamos una mala decisión, porque decidimos alejarnos más de él, creemos que irnos fuera del sitio donde realmente debemos estar solucionaría las cosas; y otra vez estamos equivocados. Dios es misericordioso, espera pacientemente que vayamos a él, y le dejemos nuestras cargas.

El rey David cometió muchos pecados, como joven hubieron tentaciones de las que no pudo escapar, pero escaparse de Dios nunca fue una opción para él. Este chico tenía un corazón rendido a la presencia de Dios; ¿Fallaba? Si, es más, cada ves que lo hacía iba corriendo a los brazos de Dios porque estaba consiente que la sangre de Dios lo limpiaba.

Arrepentirte te acerca a Dios

Como anteriormente comentamos, el rey David es conocido como el personaje con el corazón conforme a Dios, David amaba mucho la presencia de Dios y aunque pecó y cometió errores, lo que lo hacía bueno delante de los ojos de Dios, era que siempre se arrepentía y no cometía un pecado continuamente.

Ahora, ¡Tú no te alejes de Dios! Ve a su presencia, arrepiéntete de tus pecados y deja que Dios limpie y renueve tu vida.

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