¡Perdona y no juzgues!

En algún momento leí una la historia de un niño que tenía dos panes, y su Papá le pidió uno. El niño miro a los ojos de su Padre y mordió ambos panes.

Reflexiones Cristianas - ¡Perdona y no juzgues!
¡Perdona y no juzgues!

El padre, frunció su cara un poco desmotivado, casi decepcionado porque esperaba otra respuesta del niño. Pocos segundos después, el niño mira hacia su Padre con una sonrisa tierna, extendió su mano y dijo: Toma Papá, este es el pan más dulce de los dos.

De allí queda una enseñanza, es: No debemos juzgar puesto a que desconocemos si el motivo detrás de la acción, es bueno.

“No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”; Lucas 6:37.

Del versículo, podemos indicar que en el trato con las personas, lo que hacemos es lo que recibiremos, como una especie de bumerán, cuando llega a su resultado se devuelve al punto inicial.

Observe que si actuamos de una manera positiva para con el prójimo, recibiremos lo mismo, seremos percibidos como personas gratas.

Ahora si solo juzgamos, condenamos y no somos capaces de perdonar o tener alguna conducta positiva, entonces viviremos fuera del rango de alcance de la gracia divina, con la cual llegamos a agradar a Dios.

Oremos juntos: Dios, gracias por tus enseñanzas. Cada vez queremos ser más parecidos a ti, en nuestras actitudes, forma de reaccionar ante las situaciones, pretendemos seguir tus pasos, imitar tus conductas, ayúdanos Señor, a dar las mejores cualidades que tengamos para brindar en cada acto, en nuestras relaciones, con todas las personas. Llévanos cada día a mejorar los aspectos de la vida para agradarte y hacer tu voluntad. Amén.