Buscad el reino de Dios. 2da parte

Repetimos, las cosas materiales no son el problema, sino le materialismo. Lo alarmante en cuanto a nuestra generación de cristianos es que hemos encontrado una manera de racionalizar bíblicamente nuestros excesos. Muchos cristianos en realidad creen que podemos atraer a los perdidos por tener lo mejor de todas las cosas. Permiteme asegurarte que aquellos que están seriamente buscando a Dios en sus vidas no son atraídos por los lujos materiales de los cristianos. Ellos serán atraídos por una dedicación inflexible a Dios. Si esa dedicación además rinde bendiciones  materiales, esto sería un beneficio inesperado.

Porque los cristianos tropiezan

Es desafortunado que el celo y dedicación visto en nuevos creyentes muchas veces se marchita a medida que retornan a la vieja rutina. Dentro de unos pocos meses, o a lo mejor de algunos años, la mayoría habrán aprendido el lenguaje cristiano y retrocedido para ponerse a tono con el mundo que los rodea. Ellos hablan mucho de las bendiciones de Dios usualmente bendiciones materiales pero muy pocas veces experimentan el gozo verdadero y la paz del Señor. Aun peor las vidas no son cambiadas a través del contacto con ellos. ¿Por qué? Ellos han llegado a estar demasiado ocupados para oír la voz de Dios.

Demasiado ocupados para servir. Cuando el Señor entró en la casa de Marta y María, María se sentó a sus pies para escuchar mientras El enseñaba. Eso angustió a Marta, la cual aparentemente estaba tratando de impresionar al Maestro con sus actividades. Cuando Marta pidió a Jesús que reprendiera a María, Su respuesta nos vendría muy bien a la mayoría de nosotros hoy día.

Respondiendo al Señor; le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada. Lucas 10:41-42.

Más tarde Jesús relató a sus discípulos una parábola acerca de la participación en el reino de Dios, en Lucas 14:16-26. Muchos será llamados a servir en el reino de Dios pero un gran número tendrá excusas para explicar por qué ellos no se pueden involucrar.

En la conclusión de esta parábola, tenemos una de las enseñanzas de Cristo mas convincentes de todas las escrituras. «Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:26). Cualquiera que duda del énfasis que Dios pone en colocar su reino en primer lugar, debería meditar en este pasaje por un rato.

Demasiadas distracciones. Yo he encontrado que mientras más cosas acumulamos, más distracción las mismas causan. Dos automóviles se rompen con dos veces mas frecuencia, dos computadoras causan el doble de errores, y otras cosas similares. Cuando la mayoría de nosotros comenzamos a trabajar, nuestra mayor preocupación era un buen trabajo y un hogar modesto. A medida que hemos ganado más, nuestras expectativas han ido aumentando. Ahora nos hallamos distraídos por edificios, autos, inversiones, y planes de jubilación para de aquí a treinta años. En el mismo momento que dejemos de respirar, todas esas preocupaciones van a ser inadecuadas. En consejería durante los últimos pocos años me he encontrado con varios cristianos que saben que están padeciendo de enfermedades terminales. Sus perspectivas acerca del futuro y las cosas materiales cambiaron en el instante en que supieron que les quedaba poco en este mundo.

Esto es exactamente lo que Cristo nos está diciendo en Mateo 6:25: “por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o que beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que la ropa?” Comparado con la eternidad, todos vamos a morir mañana. No permitas que te distraigan mucho las preocupaciones de este mundo.

Larry Burkett

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