Comunicación entre los esposos. 1ra parte

De todas las relaciones descritas en la Palabra de Dios, ninguna describe mejor una sociedad que el matrimonio; sin embargo, esta sociedad no es el mismo que una sociedad de negocios o relaciones sociales, en las cuales dos o más personas están meramente juntas con una meta común. La relación pudiera ser descrita como un “yugo” (griego: zugos) donde dos son atacados al mismo atavío para que halen parejo a fin de lograr una meta común.

Un matrimonio es más que eso. Al final del día, el yugo se puede quitar, como sucede con los bueyes, y ellos no necesitan estar atados juntos otra vez hasta el próximo día de trabajo. Un matrimonio es mucho más parecido a la sociedad de las manos derecha e izquierda de la misma persona; las cuales están perfectamente emparejadas pero totalmente opuestas. La Palabra de Dios nos dice que dos personas se convierten en una.

Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Génesis 2:24.

El entendimiento de esto puede enriquecer grandemente a un matrimonio, porque virtualmente se elimina cualquier idea de que una persona superior a la otra. Ellos son meramente diferentes para el propósito de lograr varias funciones. Una mano que trabaja sola no logrará ni la mitad de lo que se pueden hacer las dos. Muchas tareas son prácticamente imposibles sin que las dos manos trabajen juntas. Es realmente iluminador ver cuán opuestas son en realidad las parejas. Parecería que los opuestos se atraen. Uno se levantara temprano, mientras que el otro permanece en la cama; uno tiene un buen sentido de dirección, el otro siempre está perdido. Uno es puntual, el otro siempre llega tarde; uno usualmente es efusivo, el otro escucha. Hay un viejo cliché que es muy verdadero: “Si el esposo y al esposa fueran idénticos, uno de ellos seria innecesario”.

Situaciones normales

Desafortunadamente, en cualquier sociedad, el equilibrio es difícil de alcanzar. Por regla general, una personalidad opacará a la otra, y el matrimonio se inclinará de un lado. En la mayoría de las veces, cuando se trata de finanzas, el esposo hace todas las decisiones; aunque en lagunas familias la esposa es quien lleva esta responsabilidad.

La falta de entrenamiento en un área tan fundamental y crítica para el matrimonio es mala por sí, pero combinada con poca o ninguna combinación comunicación, se puede convertir en un desastre. Si una pareja sabe comunicarse, casi siempre el equilibrio natural los mantendrá fuera de problemas financieros. La mayoría de las mujeres tienen un decidido miedo a estar en deudas, y normalmente ejercerán restricción.

Si ellas mismas se encuentran en problemas financieros, inmediatamente buscarán asistencia y harán lo que sea necesario para corregir la situación. Por lo general, esto no sucede así con los hombres. La mayoría de las deudas serias son el resultado de gastos incurridos por el esposo, y su indiferencia, orgullo, u optimismo eterno, le impiden buscar asistencia antes que las cosas se compliquen.

Debemos recordar que pocas familias desean o planifican los problemas financieros. En su mayoría éstos ocurren debido a un entrenamiento deficiente, malas comunicaciones, y una niñez de deseos condicionados. Muy a menudo, los padres no enseñan a sus hijos que su estilo de vida fue ganado por muchos años de esfuerzos, y que usualmente comenzaron con varios años de sacrificio. Equipados con un conjunto de principios aprendidos generalmente en un hogar afluente y con un racimo de tarjetas de crédito, la mayoría de las parejas jóvenes comienzan tratando de duplicar o mejorar el éxito de sus padres. El resultado en la mayoría de los matrimonios de hoy es un desastre.

Larry Burkett

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