Creer para ver

Nosotros los seres humanos nos acostumbramos tanto a creer solamente lo que podemos ver, que cuando se nos dice que creamos algo que no vemos, prácticamente es imposible aceptarlo. Cuando al discípulo del Señor llamado Tomás, se le dijo de que Jesús había resucitado él respondió: “Si no viere en sus manos la señal de los clavos… no creeré” Juan 20:35.

Tomás estaba basando su creencia o su fe en los sentidos, él quería ver primero al Señor Jesús resucitado, para poder decir que si era verdad y de esa manera creer. Son muchas las personas que han cuestionado y criticado a Tomás por su incredulidad, han dicho de él “cómo es posible que no creyó cuando se le dijo que Jesús había resucitado” Pero hago esta pregunta: ¿No sería la misma reacción que tendrían muchos de ellos cuando se les pide que crean algo que no ven? Creo que sí.

Esperar tener la evidencia a la vista o en las manos, para poder decir que de verdad existe, no es fe. La verdadera fe es aquella que dice que tiene algo aunque no haya ninguna prueba física que lo certifique. ¿Te entreverías a decir que tienes alguna cosa, cuando ninguno de tus cinco sentidos da evidencia de ello? Si tu respuesta es no, es prácticamente la misma que dio Tomás; “ver para creer”. El Señor Jesús le dijo a Tomás después que este lo vio resucitado: “Porque has visto, Tomás, creíste, bienaventurados los que no vieron y creyeron”  Juan 20:29.

¿Por qué es bienaventurado el que cree sin necesidad de ver? porque tal persona le da más credibilidad a lo dicho por Dios que a lo que dicen sus sentidos.

Robert Vargas. Pastor, maestro y conferencista.

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