Dile No Al Deseo De Venganza

La venganza es una actitud, de desvalor que se alverja en el corazón, formada por la ofensa o daño causada a otra persona.

Las buenas relaciones no se hacen con desvalores, sino más bien con los valores de Jesús en el corazón. La venganza nunca será buena en ningún área de la vida, ya que los resultados de esta será siempre la destrucción.

  “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis” Romanos 12:14

En algún momento siempre se presentará la ocasión de que sintamos un deseo de venganza. Para nosotros poder controlar una reacción de venganza, hay que enfrentarla por medio de convicciones.

Lucas: 6:27: “Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen.”

 Usted decide si podrá guardar su corazón ante la venganza, o voltearse y caer en la bajeza del otro.

 Romanos 12:17: “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres”.

Debemos aprender a controlar las emociones y sentimientos, esto nos mantendrá en el margen para actuar conforme a la vida de Cristo, y no conforme a los impulsos que originan un deseo de venganza; por eso, el ser cristiano no se trata de un título, sino que es un estilo de vida superior.

Romanos 12:19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”.

Romanos: 12:20: “12:20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza”.

Este testimonio guía más al arrepentimiento y no a la condición de juicio, nos llevará a no ser vencido por lo malo, sino a vencer el mal con el bien.

Santiago: 1:19: “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”

Evite airarse de manera que ya no pueda controlar el enojo. La mejor recomendación es que controle la ira y perdone.

El enojo nunca será la mejor condición para hablar y solucionar problemas. Del Señor es tanto la gloria como la venganza, y ambas no las comparte con nadie. Eso funciona como protección para el pueblo de Dios, y como una sabia decisión divina.

Dios se reserva este derecho; en cambio, en el hombre, haría mucho daño, por eso nos pide que perdonemos a nuestros hermanos, vivamos en amor y bendigamos a nuestros enemigos. Permitamos que el Espíritu Santo nos eleve a una vida de amor y perdón.

Un ejemplo de testimonio de controlar el deseo de venganza,  es el del muy conocido evangelista y hermano Gigi Ávila; pues su hija fue asesinada por su conyugue. Y él fue a la cárcel donde estaba el asesino, y le dijo: “he venido a visitarte, quiero decirte que te perdono y que no guardo rencor hacia ti”. No solo eso sino que oro y lo bendijo.

Pastor Javier Bertucci

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