El fracaso puede ser un éxito

Muchas personas fracasan, y nunca usan ese fracaso para su provecho. Muchas veces, nuestro fracaso es en realidad un éxito. Siempre que usted aprenda de un fracaso, ha dado un paso enorme hacia el éxito.

Hace poco leí un gran artículo sobre liderazgo en el que el autor comentaba el hecho de que una característica que distingue a los líderes exitosos de los que les siguen detrás es que los líderes exitosos aprenden de sus fracasos. Quisiera citar un par de frases: “Los lideres usan bien su energía porque aprenden de los fracasos. Quisiera citar un par de frases: “Los lideres usan bien su energía porque aprenden de los fracasos, y por lo tanto pueden alcanzar metas más elevadas. Casi todos los pasos en falso que dan son considerados por ellos como oportunidades, no como el fin del mundo. Están convencidos de que ellos  pueden aprender y, lo más importante, de que sus organizaciones pueden aprender de los fracasos”.

Tom Watson padre, que fundó IBM, tenía un joven ejecutivo que gastó doce millones de dólares de la compañía en un experimento que fracasó. El ejecutivo puso su carta de renuncia sobre el escritorio de Watson, y dijo: “Estoy seguro que usted desea que renuncie”. Watson dijo: “No, no quiero que renuncie. Acabo de gastar doce millones de dólares en su educación; es hora de que se ponga a trabajar” Watson sabía que existe el fracaso exitoso.

Nuestro fracaso es un éxito cuando el fracaso nos impulsa a seguir intentándolo. Aquellos obstáculos que aparentemente terminarán con nosotros pueden impulsarnos a subir hasta la cima. La mula preferida de un granjero cayó en un pozo. Después de estudiar la situación, el granjero llegó a la conclusión de que no podía sacar a la mula del pozo, así que lo mejor sería que la enterrara allí mismo. Consiguió un camión llego de tierra, se acercó al pozo y arrojó toda la tierra en el pozo, encima de la mula. Cuando la mula sintió que la tierra le caía encima, comenzó a estornudar y a dar patadas. Mientras daba patadas, comenzó a pisar la tierra que caía. El granjero seguía arrojando tierra, y la mula subió pisándola, has que salió del pozo. Luego se alejó, bastante sucia pero mucho mas sabia. Lo que había sido pensado para enterrarla sirvió para salvarla. Ese fracaso fue un éxito.

Nuestro fracaso es un éxito cuando vemos nuestros errores y estamos dispuestos a cambiar. El error más grande que podemos cometer es no corregir el primer error. Cuando vemos en donde fallamos, debemos esforzarnos para asegurarnos que no vuelva a suceder.

Nuestro fracaso es un éxito cuando nos descubrimos como realmente somos. Al leer las biografías de grandes hombres, me han impresionado dos cosas. Primero, algunas de las personas más exitosas del mundo comenzaron siendo fracasadas; segundo, al fracasar, se encontraron así mismas y descubrieron su propósito en la vida. Le daré algunos ejemplos. Nathaniel Hawthorne fue despedido de su puesto en un negocio de pedidos por encargo de Salem, Massachussets. Llegó a su casa después de perder su trabajo, se sentía totalmente vencido y su esposa le dijo: “Ahora puedes escribir ese libro que toda tu vida quisiste escribir”. De esa situación surgió La letra escarlata. James Wistler no logró ingresar a la academia militar West Point. Se graduó como ingeniero, y fracaso en los negocios. Después decidió dedicarse a la pintura… y todos conocemos su éxito. Phillips Brooks comenzó como maestro, pero no logró ningún éxito en las aulas, por lo que fue al seminario y finalmente se convirtió en un predicador extraordinario. Estos hombres tuvieron éxito en el fracaso.

John C. Maxwell