¡GRAN BENDICIÓN! Se pueden cultivar peces en el desierto de Israel

Tras un exhaustivo estudio, los científicos dieron con que el agua drenada desde los acuíferos subterráneos del desierto, a unos 900 metros de profundidad, se puede utilizar para criar peces de aguas cálidas. Puesto que el agua geotermal, con menos salinidad que la de mar, sin agentes contaminantes y con una temperaturas aproximadamente  36,6 grados, fue el beneficio perfecta para su desarrollo.

Inicialmente nuestra idea fue creída un tanto extraña, al planear que podrían cultivar peces en el desierto. Hoy por hoy, es esencial terminar con esa reputación de que ésta es una tierra árida, infértil y sin utilidad, indicó Samuel Appelbaum, profesor y biólogo marino del Instituto para la investigación del Desierto Jacob Blaustein.

En un segundo plano se mostró como se podían manejar la misma agua del cultivo de peces para regar luego sus plantaciones. Esta idea principalmente debido a la escasez de agua y la sequía. El agua poseería desechos orgánicos de los peces, actuando a su vez como fertilizantes.

Esta agua riega y reverdece los desiertos israelíes de Negev y Arava, en el sur del país, dándole vida frente a un paisaje de dunas de arena y afloramientos rocosos.

En el kibbutz Mashabei Sadeh, al sur de Beersheba, en el Negev, el agua de los estanques de los peces se utiliza para regar hectáreas de olivos y jojobas, además de dátiles y alfalfa.

Esta variedad de cultivos puede beneficiar a otras zonas áridas del mundo, la cuales cubren cerca de 40% de nuestro planeta. Los científicos israelíes comparten su tecnología con Tanzania, Australia y China, entre otros. El desierto de Sonora, en Arizona, EE.UU. ya lo utiliza.

Ya se ha logrado un éxito agrícola en el desierto de Israel  gracias a las tecnologías de riego por goteo. Sus tomates dulces, pimientos, espárragos y melones, se venden por toda Europa.

Por otra parte la historia de granjas de peces en áreas no desérticas en Israel, principalmente en Galilea, se remonta a fines de los años veinte. En ese tiempo el país era extremadamente pobre y la carne era un lujo. Sin embargo, el pescado era una fuente alimenticia económica, de modo que se abrieron varias granjas acuícolas en los kibbutzim.

En el kibbutz Mashabei Sadeh, Amit Ziv dirige una granja donde crecen unos 15 mil peces. Cerca de 500 mil metros cúbicos de agua de las piletas se recicla para riego cada año.

Fuente: Joe Irizarry Noticias Cristianas

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