Cómo identificar la esclavitud a los negocios. 1ra parte

La esclavitud financiera va mucho más allá de las deudas. Ciertamente aquellos que deben más de lo que pueden pagar están en esclavitud. Pero los que tienen grandes excedentes y viven en temor o en orgullo están también en esclavitud. Lateralmente, esclavitud financiera es cualquier cosa material que interfiere en nuestra relación con Dios. Así, el individuo que tiene un excedente de cien mil dólares al año para invertir, y se pasa todo el tiempo despierto y preocupado acerca de cómo va a multiplicar y proteger su dinero, está en tanta esclavitud, desde el punto de vista bíblico, como cualquier otro que no puede pagar las cuentas de la tarjeta de crédito. La clave para determinar si alguien vive o no en esclavitud es su actitud. Somos siervos de Dios viviente, y cuando las cosas materiales nos atan, no podemos cumplir la función que nos ha sido asignada.

Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. Colosenses 1:10

Todo es para señalar que al igual que la esclavitud financiera no se limita a la deuda, tampoco la esclavitud mercantil se aplica solamente al fracaso. Un cristiano cuyo involucramiento en negocios lo aparta del plan primordial de Dios para su vida, está es esclavitud. Y realmente no importa que los esfuerzos sean materialmente exitosos o que grandes sumas de dinero sean dadas para la obra de Dios. Dios nuca ha sido impresionado por nuestros triunfos terrenales; lo que Él quiere es nuestra obediencia a su voluntad para nuestras vidas.

Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará a otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.  Mateo 6:24.

Síntoma 1: Demasiada dedicación al trabajo o al éxito

Es en vano que os levantéis de madrugad, que os acostéis tarde, que comáis el pan de afanosa labor, pues El da a su amado aun mientras duerme. Salmo 127:2  

La demasiada dedicación es un término que se puede definir en horas y minutos. Una persona puede trabajar diez horas en un día y todavía mantener las prioridades en su lugar, mientras que otra puede trabajar diez horas en su trabajo físicamente y otras diez horas mentalmente, aun mientras esta en casa. Demasiada dedicación al negocio es usualmente una señal de miedo, especialmente miedo al fracaso. Muchas veces un cristiano tratará de justificar el exceso de dedicación por insinuar que “lo hago por mi familia”; sin embargo, cuando esto se somete a votación la mayoría de las esposas y los hijos piensan de otro modo.

Quizás la más gráfica consecuencia de ese síntoma es particular es el cambio hacia el liberalismo de nuestra gente joven. Una padre demasiado dedicado puede suministrar cosas a sus hijos, pero no la dirección y, ciertamente no, el equilibrio.

Síntoma 2: Un aire de superioridad

 A los ricos en este mundo, enséñales que no sean alternos ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos. 1 Timoteo 6:17

Larry Burkett

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