La izquierda estadounidense llama a los votantes evangélicos de “basura”

Estados Unidos está en medio de un proceso electoral. En la votación de los ‘midterms’ (medio del mandato), que ocurren el 6 de noviembre, varios estados elegirán a sus gobernadores y congresistas.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció hoy que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de un récord.

Como se puso de manifiesto en 2016 que el segmento evangélico fue el gran avalista para la victoria del republicano el 81% de los dicen haber votado en él se convirtieron en el blanco preferencial para los movimientos alineados a la izquierda.

La campaña ‘Keep NYC Trash Free’, fundada por los demócratas, partido de Obama y Hillary, está usando mensajes ofensivos y bastante gráficos para mostrar su oposición a los conservadores. El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, es un político conocido por la defensa de las agendas de izquierda.

Las imágenes de estereotipos de lo que serían los votantes de Trump aparecieron en adhesivos pegados en latas de basura y en las estaciones de tren de la ciudad de Nueva York esta semana.

En una de ellas, un hombre usando una gorra con el lema de la campaña de Trump “Make America Great Again” sostiene una taza de refrescos de la red de comida rápida Chick-fil-A en la mano. Sobre su cabeza a una “X” roja y la etiqueta #keepnyctrashfree que ya aparece en publicaciones en las redes sociales.

La idea es asociar el voto conservador, llamado “basura”, con clientes de Chick-fil-A. El dueño de la red es un evangélico y su empresa ya ha sido objeto de varias campañas de boicot por formar parte de movimientos contra agendas LGBT, por ejemplo.

Otro cartel muestra a una mujer, también con la misma gorra, sosteniendo una Biblia de capa roja. La elección del color no es casual, ya que el rojo es el color del Partido Republicano.

Después de un intenso debate sobre el “discurso de odio” que se transmitirán las imágenes, que terminó en programas de televisión nacionales. La mayoría de los entrevistados por los medios afirman que este tipo de propaganda es más que política. Se trata de una cuestión abiertamente ideológica, que pretende colocar a los ciudadanos unos contra otros.