Las diez maneras en que la gente traza su propio camino. 2da parte

  1. Un mal ajuste

Aunque siempre deberíamos examinar nuestras actitudes cuando no disfrutamos de las circunstancias, a veces se impone un cambio en la situación. En ocasiones, el mayor contribuyente a un fracaso crónico es un pésimo ajuste en las capacidades, intereses, personalidad o valores.

Un buen ejemplo puede verse en la vida del productor de cine David Brown. Comenzó en la corporación América y fue despedido de tres trabajos diferentes antes que se diera cuenta que la vida de las corporaciones no era para él. Después de llegar a Hollywood y ser el número dos en la Twentieth Century Fox, lo despidieron tras haber recomendado una película que resultó ser un fracaso. De ahí paso a ser vicepresidente editorial de la Biblioteca Nueva América, pero fue despedido después de una pelea que tuvo con un compañero de trabajo. Más tarde fue contratado nuevamente por la Twentieth Century Fox pero seis años más tarde fue despedido de nuevo, junto con el presidente de la Fox, Richard Zanuck.

Brown examinó su conducta en el trabajo y determinó que su estilo franco y un tanto altanero no se ajustaba en el medio en el cual trabajaba. Tenía demasiado de empresario para trabajar en lugares donde las expectativas eran limitadas. Aunque había fracasado como un ejecutivo colectivo, alcanzó un tremendo éxito cuando desarrolló sus propias ideas con su antiguo jefe, Zanuck. Él y Zanuck produjeron muchas películas muy populares, incluyendo Jaws, aquel tremendo éxito de taquilla.

Pocas cosas en la vida son más frustrantes que encontrarse trabajando en una profesión u organización en la que uno no encaja. Es como usar zapatos dos números más grandes o más pequeños. ¿Es usted un vendedor metido a contador? ¿Es usted un ejecutivo de una corporación que estaría mejor en casa criando a los hijos? ¿Es usted un ingeniero que mejor debería estar pastoreando una iglesia? ¿Es usted un empresario trabajando para una organización cuya idea de progreso es ir lentamente hacia atrás? Evalúese en la situación en que encuentra. Si ve que no está donde le gustaría estar, piense en la posibilidad de un cambio.

  1. Falta de enfoque

Las cosas malas ocurren cuando una persona no está enfocada. Déjeme ilustrar este punto con una historia. Un día un hombre de negocios visitó una floristería en un pequeño pueblo para ordenar flores para un amigo que estaba iniciando un negocio. Extrañamente, el dueño de la floristería estaba muy ocupado despachando pedidos cuando tomó la información del hombre de negocios.

Más tarde ese día, el hombre llegó a la inauguración de la tienda de su amigo y vio una gran corona con su nombre, y una cinta que decía: “Con mis más sinceras simpatía durante este tiempo de tristeza” El hombre de negocios se enfrentó. Llamó al florista para quejarse:

  • ¿Qué ha hecho usted, hombre? ¿Se da cuenta lo estúpido que me ha hecho parecer?
  • Los siento – le dijo el dueño de la floristería -. Me encontraba un poco atareado cuando usted vino. Pero su situación no fue ni la sombra de mala comparada con lo que ocurrió en la funeraria. La cinta allí decía: “Con mis mejores deseos en tu nuevo local”.

Cualquiera puede cometer un error cuando las cosas están tumultuosas. Pero las personas que no tienen un buen enfoque tienen problemas no porque estén demasiado ocupadas, sino porque sus prioridades no funcionan bien. Y eso les hace perder su tiempo y sus recursos. Si usted va de tarea en tarea sin hacer ningún progreso, o nunca llega a la meta no obstante los esfuerzos que hace, examine su enfoque. Nadie puede avanzar sin esto.

  1. Un compromiso débil

Durante mucho tiempo, se pensó que la apatía era la moda. Pero tal parece que el esfuerzo y el compromiso recuperan su lugar como un estilo de vida. Y eso es bueno, porque sin compromiso no se puede lograr nada que valga la pena. Johann Wolfgang von Goethe se refirió así a la importancia del compromiso: “Mientras la persona no se comprometa, habrá indecisión, inconvenientes e ineficiencia constante… En el momento que uno se compromete… una corriente completa de acontecimientos brotará de la decisión, poniendo a favor de uno todo tipo de incidentes imprevistos y asistencia material que nadie habría podido generar.

La última vez que fracasó, ¿dejó de insistir por haber fracasado, o fracasó porque dejó de insistir? ¿Cuál era su nivel de compromiso? ¿Puso en la tarea, alma, vida y corazón? ¿Fue a la segunda milla? ¿Puso suficiente de usted para garantizar que estuviera haciendo lo mejor?

Si usted está comprometido, un fracaso no va a significar que nunca va a tener éxito. Solo quiere decir que le va a tomar más tiempo. Comprometerse lo capacitaría a seguir insistiendo hasta que alcance sus metas.

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