¡Y yo no lo sabía! 2da parte

Jehová será mi Dios

“Si fuere Dios conmigo,”  “Si me guardare,”  “Si me diere pan,”  “Si me diere vestido,“  “ Si me tornare en paz”

Jehová será mi Dios

¡Cuánta inconsciencia!  “será mi Dios”  ¡Que insensatez!  No afirma, ante todo lo contrario, lo condiciona; lo cual nos sugiere que en tal condición moral de su naturaleza humana, no podía apreciar realmente, la gloria y la gracia de Dios, que a él se le manifestaba, antes más bien tuvo miedo de aquel terrible lugar.  No es de extrañar que Dios se obligara a reservarse el derecho de “guardarle y traerle a esta tierra.”  Queridos todos, en nuestro peregrinar por esta tierra también tenemos la promesa que el Señor nos da: Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin” Mt.28:20 “para que donde yo estoy, vosotros también estéis; Jn.14:2 y él y nadie más que él, nos introducirá en esas moradas eternas; por consiguiente mantengamos firme sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió Hbr.10:23

El que prometió a Jacob, nos promete a nosotros por igual; solamente que le obedezcamos continuamente en nuestro caminar, como meta a conseguir sin condición alguna y aceptando su protección, como en nuestro cántico dice: Él te guardo como mejor le agradó

Dios se propuso cuidar de él y traerle a esta tierra, pero en las condiciones naturales de su voluntad y corazón, no era posible, y Dios interviene en su vida como mejor le pareció, para aleccionarle, si cabe disciplinarle, a fin de doblegar su obstinada voluntad, hasta el quebrantamiento.

 Luchó  con él un varón

No olvidemos que Dios nuestro Señor, podrá permitir nuestros pecados y torpeces en nuestro cotidiano caminar; pero no se deja influir por ellos y sabe servirse de las consecuencias de nuestra torpeza o faltas humanas para ejecución de sus planes. “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.” Isa.55:8

Y mientras recogemos el fruto de nuestros propios caminos, en nuestra impaciencia e incredulidad; Dios se manifiesta en nuestras vidas para hacernos comprender, cuan equivocado ha sido el camino que recorrimos aunque para ello nos tenga que disciplinar con dolor. “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”Prv.13:24

Este es sin ninguna duda el caso de Jacob, sus planes habían quedado bien definidos, en cuanto a su encuentro con su hermano Esaú, (cap.32:13/21) con el objeto de “apaciguar su ira y ser aceptado.” La escritura nos relata cómo dispuso para que sus esposas e hijos y todo lo que tenía, cruzaran el arroyo Joboc, quedándose él solo. Cap.32:22/24

Ahora es el momento una vez más para la manifestación de la Gracia de Dios;  “y luchó con él un varón hasta que rayase el alba,” es de notar esta lucha lo fue sin tregua y no fue desigual, se luchó hasta la extenuación  y cuando el varón vio que no podía, con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyunto el muslo. Jacob no quiso rendirse sin que le bendiga; (Oseas. Cap.12:4, nos dice, como venció al ángel y prevaleció,  lloro y le rogó; cuan intensa debió ser su súplica y amargo lloro para arrancar del ángel la bendición, ¡ y qué bendición ¡ ver a Dios cara a cara y no morir; ¡ cuánta gracia, cuanta condescendencia. !  El Señor Jesús nos dijo: “mejor te es entrar en la vida cojo…. que ser echado en el fuego eterno” Mt.18:8

De esta lucha, obtuvo mediante la Gracia de Dios, el nombre de Israel pero con el conocimiento de su propia debilidad personal, y en estas circunstancias, con las señales evidentes de su debilidad y cojera, es cuando pudo estar capacitado para el encuentro con su hermano Esaú.

¡Que lección de disciplina encontramos aquí para doblegar la obstinada naturaleza humana ¡ En todo momento y aunque el Señor ceda en nuestras flaquezas y torpezas, no olvidemos que tiene poder más que suficiente para derribarnos, disciplinarnos y quebrantar nuestra voluntad, aunque en ello suframos las consecuencias.

Mis amados lectores, cuantas veces en el transcurso de nuestra vida no habremos sufrido alguna frustración o quebranto por haber ocultado algo propio de la voluntad humana, que ha distanciado a tu propio hermano, y desearíamos fervientemente cambiar las circunstancias y olvidarnos pronto, antes que reflexionar sobre ello a solas con nuestro Dios, y conseguir una victoria sobre nosotros mismos.

No olvides que Jacob dijo al Señor: no te dejaré, sino me bendices”.

Habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.

Si soportáis la disciplina, Dios os trata como hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.”  (Hebreos. 12:5/8)

  1. Ibáñez