El pacto palestino (de la tierra)

La naturaleza del pacto palestino

Hay cuatro aspectos clave del pacto palestino que amplían el aspecto territorial del pacto abrahámico. Desde el mismo comienzo de su relación de pacto, Dios prometió una tierra a Abraham (p. ej. Gn. 12:1, 13:14-17; 15:7; 17:7-8). El pacto palestino reafirma el compromiso de Dios de darle la tierra a Israel, y además desarrolla y añade importantes verdades relacionadas con la tierra (8p. ej. Nm. 34:1-12; Dt. 30:1-10).

Segundo, dado que el pacto palestino en realidad es una ampliación del aspecto territorial del pacto abrahámico, también es un pacto incondicional. No hay condiciones especiales para su cumplimiento total. Como con el pacto abrahámico, la desobediencia y el terror bien podrían traer la pérdida de la bendición, pero nunca podrían anular el pacto. El Antiguo Testamento registra claramente los pecados de Israel que provocaron la pérdida del derecho a vivir en la tierra. Pero, como veremos, ni siquiera estos errores hicieron que el pacto se revocara. Se relacionó cualquier condición al recibimiento o la pérdida de la bendición, no al cumplimiento total.

Algunos podrían argumentar que este pacto es condicional debido a las palabras que se usan en Deuteronomio 30:1-3 “cuando… entonces”. Debería observarse que el único elemento condicional aquí es el elemento de tiempo. El programa es invariable; el tiempo del cumplimiento de este programa depende de la conversión de la nación. Sin embargo, los elementos de tiempo condicionales no hacen que todo el programa sea condicional.

Tercero, dado que el pacto palestino es un subpacto del pacto abrahámico, también se dice que es eterno. En la concesión original del pacto a Abraham (p. ej. Gn. 13:15; 17:8), así como posteriormente en la historia de Israel (p. ej. Ez. 16:60), se les da la tierra como una posesión eterna a los descendientes de Abraham. Se dice que Dios es el Dios eterno (Gn. 21:33), así como el pacto que Él hace. La palabra eterno debe tomarse para acentuar la continuidad y persistencia de este pacto. El hecho de que se diga que el pacto es terno es importante para la comprensión de su cumplimiento. Debemos tener presente que una posesión eterna es absolutamente diferente a una posesión parcial o temporal.

Cuarto, hay diferencia significativa entre poseer la tierra y realmente vivir en la tierra y disfrutar de sus bendiciones. El título de propiedad de Canaán fue dado a Abraham y a sus descendientes. Ellos poseen la tierra. Por cuanto el pacto es un pacto incondicional, Israel finalmente vivirá en la tierra dado bajo el pacto. Esto ocurrirá cuando venga el Mesas. Entre tanto, sin embargo, los judíos en realidad pueden perder temporalmente el privilegio de habitar en la tierra debido a la desobediencia. Pero su desobediencia, como en el Antiguo Testamento, no revoca permanentemente las disposiciones del pacto.

 El cumplimiento del pacto palestino

El pacto Palestino no se cumplió en ningún momento del Antiguo Testamento. Los que sostiene la posición amilenarista, aunque no todos, creen que las promesas de la tierra dadas a los descendientes físicos de Abraham se cumplieron literalmente en el Antiguo Testamento; y, por lo tanto, no hay un cumplimiento futuro. El momento de este cumplimiento literal se adjudica a la época de la conquista a cargo de Josué o la época del rey Salomón.

En cuanto a la tierra, el territorio de David y Salomón se extendía desde el Éufrates hasta el límite con Egipto (1 R. 4:21), lo cual también refleja los términos del pacto. Israel pasó a poseer la tierra prometida a los patriarcas. La poseyó, pero no “para siempre”. Perdió el derecho a poseer la tierra por desobediencia, tanto antes como después de los días de David y Salomón… por consiguiente, podríamos decir que en referencia a lo que en el pacto abrahámico concernía particularmente a Israel, puede estimarse su cumplimiento siglos antes del primer advenimiento.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

 

 

 

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