Quemada por creer en el evangelio, actualmente cantan alabanzas

Se trata de Rebeca quien se dirigía con su familia a la iglesia, cuando de pronto una bomba estalló. Ella y una de sus sobrinas salieron con quemaduras de tercer grado, pero sus hermanos perdieron la vida. Lograron escapar a un lugar cercano. Como consecuencia, el lado izquierdo del cuerpo y partes de su lado derecho quedaron deformados, mientras que su sobrina Debbie perdió la vista.

Luego de un prolongado tiempo de recuperación, terapias y medicinas, las dos creyentes certifican el milagro de la vida. Todas las mañanas Rebeca y Debbie oran a Dios en gratitud, pues sienten que  no tienen cómo pagar la gracia de Dios. Empiezan a cantar alabanzas a Jesús, hablando sobre la esperanza que se deposita en Él.

Ellas comienzan a mover sus tambaleantes piernas al ritmo del regocijo de sus almas. Su fe, sin duda, es un estímulo glorioso para sus hermanos mayores, familiares y vecinos. “Oren para que la alabanza de nuestros labios no cese. Ahora solo veo sombras, pero un día veré a Dios cara a cara, esa es mi fe», señala la pequeña Debbie de 6 años.

Resulta difícil comprender como una familia que perdió todo, hoy canta alabanzas de regocijo. Esta familia ha experimentado una paz que trasciende nuestra comprensión, una paz y una esperanza que, como escribió Pablo en Filipenses 4, “protege nuestros corazones y mentes en Cristo Jesús”.

Fuente: Impacto Evangelistico